FIRMAS Juan Velarde

El mononeuronal de Piqué. Por Juan Velarde

Gerard Piqué, así se llama el gachí que es capaz de batir un récord consigo mismo, concretamente el de la incoherencia más básica. Un tipo que es capaz de tuitear y gritar a los cuatro vientos que está a favor de la independencia de Cataluña, luego no tiene el más mínimo problema en ponerse la elástica de la Selección Española y cobrar las buenas primas que tiene ser llamado con el combinado de los cavernarios y mesetarios, definición que suelen dar desde Cataluña los acólitos de CiU y ERC. Vamos, que si me preguntan si Piqué tiene menos españolidad o menos neuronas, me pondrían en un serio compromiso. Creo que estarían a la par, ganando por milímetros quien mejor baile el waka-waka.

Desgraciadamente, lo de Piqué no viene de ahora. Siempre ha sido un elemento que no ha dudado en hacer proselitismo de una Cataluña separada de España y en estar a favor de la creación de las selecciones cuatribarradas para que puedan competir a nivel internacional. Este sujeto, al que gente de la talla de Carles Puyol, tenían bien calado, es capaz de dejar la imagen de su propio club, el Barcelona, por los suelos, un tipo que no es capaz de comportarse como una persona acorde a la edad que tiene, que se salta las normas de régimen interno cuando le sale de los mismísimos coyons o que pone en riesgo su propia integridad física para practicar deportes de riesgo totalmente prohibidos para los jugadores durante la temporada.

El chuflas este de Gerard Piqué es el mismo que durante la celebración de la consecución de la Copa del Mundo en el año 2010 cogió por banda a un directivo de la Federación Española, Pedro Cortes, y le escupió toda clase de cáscaras de pipas (y algún que otro gapo). Iría más ‘alegre’ de lo normal, pero fue el único capaz de dar la nota y ser trending topic en las redes. En sí, ya viéndole la cara de lerdo que tiene el sujeto, dan ganas de mandarle al frente norcoreano a ver si se hace un hombre de una vez por todas y deja de hacer el chorra.

Por eso, aunque reprobables los insultos que le propinaron dos aficionados, normal que le hayan gritado que se vaya de la Selección y que devuelva los millones cobrados a lo largo de estos años. Pero la culpa no la tiene toda Piqué, sino también de quien se empeña en llevarlo, Vicente del Bosque. Miren los casos de Oleguer (Barcelona) o Nacho (Compostela), que fueron al menos coherentes con sus ideas y renunciaron a ir con la Selección Española porque consideraban que no jugar con Cataluña o Galicia era una traición a sus ideales, una idea no compartida, pero respetable. Piqué, en cambio, es capaz de traicionarse a sí mismo y a quien esté a su lado.

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