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Déjà vu. Por Eduardo García Rojas

Dulce Xerach Pérez López anuncia –antes muerta que sencilla– que se presenta como candidata a presidir el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife en las elecciones que se celebran el lunes 6 de octubre y que cuenta, ahí el riesgo, con una sola candidatura: la de Dulce Xerach Pérez López.

¡Sola ante el peligro!

Bueno, no exactamente, porque ella y su equipo son los únicos que se presentan. Y ya tendría que estar bichada la cosa para no contar con el respaldo mayoritario de los socios del Círculo.

El Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife cuenta en la actualidad con un puñado de asociados y una presencia apenas visible en la vida cultural tinerfeña imagino que por los vaivenes de la crisis, lo que probablemente pudo repercutir en las acciones que se celebraron en su seno los últimos años, periodo cuya gestión asumió Miriam Durango.

Al frente del cargo, Miriam Durango se vio incapaz en los últimos tiempos de promocionar el Círculo como un espacio polivalente por y para la cultura.  Su dirección no fue fácil y le crecieron algunos enanos. Uno de ellos en la misma cafetería del establecimiento. Litigio que salpicó las redes sociales y que acabó con los del bar montándose un espacio cultural alternativo en otra calle pero en la misma ciudad cuya trayectoria hemos pretendido seguir más o menos con rigurosa atención en este su blog El Escobillón.com.

Entre las razones que empujan a Dulce Xerach Pérez a optar a la presidencia del Círculo es que Miriam Durango desea dedicarse a Miriam Durango y porque “unos amigos me animaron a inscribirme y así lo hice”.

La cuestión es ahora conocer qué programa tiene en mente para relanzar el Círculo. Leo que pretende unir las experiencia de los socios veteranos con “las ideas frescas de los jóvenes” pero advierte –antes muerta que sencilla– que dispone para materializar las propuestas con un presupuesto más que ajustado (las cuotas que abonan los socios) y sin subvenciones a la vista.

Dulce Xerach Pérez apuesta por la internacionalización del Círculo, cuyo edificio se encuentra en la calle del Castillo de la capital tinerfeña y, al mismo tiempo, evoca el espíritu de Eduardo Westerdahl como un símbolo de lo que aspira a realizar.

El anuncio de que Dulce Xerach Pérez regresa a la arena de la cultura lo recibo así con curiosidad por un lado y, por otro, como una sensación de déjà vu cuando menciona la palabra.

¿La palabra?

La palabra no es otra que “transversalidad”.

La transversalidad forma parte del discurso político cultural de esta región desvertebrada y surrealista. De hecho, y de tanto emplearla, ha terminado por convertirse en un comodón comodín más que en una palabra. Dulce Xerach Pérez le añade ahora “transversalidad entre disciplinas” porque “quiero que los artistas prueben en otros ámbitos”.

A mi lo de ámbito me recuerda el título, solo el título de la primera novela de Truman Capote, Otras voces, otros ámbitos, aunque quizá sea ésta la voz que necesita el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife para despertar de la somnolencia de estos últimos años.

Dulce Xerach Pérez no carece de experiencia en cultura, aunque cuando ocupó responsabilidades políticas en este ámbito (ya ven) vivíamos en los tiempos de la abundancia, aquellos días en los que manaba la leche y la miel.

Por eso y otras cosas resultará interesante observar qué impulso dará a la institución en unos tiempos de coste cero. Me consta que capacidad, ganas y cintura política no le faltan para enfrentarse a lo que sin duda supone un reto no ya difícil sino complicado en su ya más que dilatada carrera.

Pero antes muerta que sencilla, Dulce Xerach Pérez anuncia que si la próxima semana es presidente del Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife comenzará al día siguiente con el papeleo: “Hay muchas cosas que tengo que conocer, como los problemas en la cafetería”.

Saludos, ¿continuará?, desde este lado del ordenador.

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