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¿Y si Lola tuviera Instagram? Por Armando Pinedo

El blogger Lucio Chiné, prolífico seguidor de las redes sociales y colaborador habitual de innumerables publicaciones, entre ellas, su propio blog lucio9chine.blogspot.com, bucea en  Instagram para desvelar algunas relaciones personales que influyen de manera notable en la vida profesional de importantes diseñadores. Así lo ve él. 

Gracias a las redes sociales, y en concreto al dichoso Instagram, podemos seguir la vida privada de los ricos, famosos, y nuevas celebridades de este nuevo siglo. Internet ha destruido todo el misterio que, de toda la vida, ha rodeado a las celebridades. Gracias a la red de redes y a Instagram vemos casi a diario las andanzas de Madonna limpiando la mampara del baño de su cuarto con la lengua, a Naomi Campbell bailando reguetón en la cubierta de un barco en Ibiza o asistir ojipláticos al nacimiento del amor entre Nicolas Ghesquière el flamante director creativo de Louis Vuitton con la estrella infantil de la blogosfera Pelayo Díaz Zapico. Entre tanto, vemos los desvelos de novio despechado David Delfín tirado en su cama sufriendo insomnio.

Gracias a Instagram también hemos visto a Stefano Gabbana enamorarse de un colaborador que, al igual que Pelayo Díaz, es español: Juan Fran Sierra es la nueva y flamante pareja del diseñador italiano. Y es que España exporta talento y gracia, no solo caras bonitas. Nuestro país se ha convertido en una cantera inabarcable de musos que inspiran las creaciones de los más importantes creadores internacionales. Desde Bienvenida Pérez, España no había estado tan presente en los medios internacionales.

Y también a través de Instagram hemos podido comprobar cómo Stefano se iba “empapando” de la cultura española durante sus vacaciones de hace algunos meses por tierras andaluzas, donde el joven y guapo español le ha ido enseñando monumentos históricos, canciones populares, comidas típicas, etc. Sus chapuzones en el Mediterráneo e incluso sus bailes a dúo a ritmo de Raffaella Carrá han sido grandes hits este verano en las redes.

Todo los diseñadores sacan de sus viajes una lectura, un argumento, una conclusión para justificar o sustentar el discurso de una colección. Así este pasado domingo, a las dos de la tarde, hemos visto en el desfile de la colección primavera-verano 2015 de Dolce&Gabbana prácticamente lo mismo que habíamos visto en el desfile masculino de hace unos meses: manoletinas, toreras en shorts, lunares, rosas rojas en el pelo o encajes… Una colección maravillosa digna de los mejores tiempos de Victorio y Lucchino que, pese al nombre, son diseñadores andaluces. Un homenaje a la mujer del sur de España que parece que tiene bastante que ver con las sicilianas que un día imaginaron los italianos, y para la que seguramente ambos han visto varias veces aquella mítica y siempre icónica película Ay pena, pepita, pena, dirigida por Miguel Morayta y protagonizada por Lola Flores, como base inspiradora de esta última colección.


 

 

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