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El Escobillón cumple siete años… ¡y la nave va! Por Eduardo García Rojas

El sábado pasado, que fue 20 de septiembre, este blog últimamente abandonado a la mano de los dioses cumplió siete añitos. Lo que se dice pronto pero un reto para quien lo administra ya que a veces le genera acidez y otras espectaculares subidones de azúcar.

Desde El Escobillón (elescobillon.com) adquirimos la mala costumbre de celebrar esta jornada porque como ya hemos repetido en post anteriores, cuando en septiembre de 2007 la por aquel entonces directora de La Opinión de Tenerife, la periodista y amiga Carmen Ruano me propuso lanzarme a la piscina y probar con la bitácora virtual, no pensaba que la aventura iba a prolongarse en el tiempo. Y más con la propia historia interna que encierra este blog, una especie de ventana con la que miro al mundo y con la que me atrevo a mirarme a mi mismo pensando siempre que nadie nos lee. Recurro a la segunda persona del plural porque la primera no existe en este diario en el que repaso la actualidad cultural que, fundamentalmente, se genera en el archipiélago en el que vivo y en la que también doy rienda suelta a dos de mis grandes pasiones como son la literatura y el cine, expresiones que en más de una ocasión se han convertido en tablas de salvación cuando creía que ya todo estaba perdido.

No me atrevo a contar los post que hemos subido desde que partimos de puerto ese 20 de septiembre de 2007. Post, todo sea dicho, escritos más con el corazón que con la cabeza lo que ha generado –y me ha generado también– más de un disgusto. No sé hasta cuándo continuaremos con la singladura porque en estos momentos, y para qué voy a engañarles y engañarme, las aguas que agitan este océano están bastante revueltas. Pese a todo, El Escobillón se empeña en sortear las olas, algunas de ellas tan grandes como las que contemplé en la película Al este de Java

De todas formas, El Escobillón va. Y el número de lectores, imagino que curiosos y despistados que recalan por casualidad en esta bitácora, crece y decrece como las mareas y según el día de la semana. Caprichos de la singladura virtual.

Por razones que ahora no vienen al caso, la espartana periodicidad con la que antaño actualizaba el blog se ha eclipsado en los últimos tiempos pero sin desvelar los motivos que no interesan a nadie, digamos solamente que culpa de ello lo tiene la salud y ciertas ocupaciones y tareas que aún requieren el concurso de mis modestos esfuerzos.

Celebramos pues el séptimo aniversario de El Escobillón con retraso. Y pese al retraso, como una excusa para insuflar un chute de autoestima que tiene forma de tarta adornada con siete velitas.

Ahora toca soplar.

Saludos, cierro los ojos y pienso un deseo, desde este lado del ordenador.

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