Sin categorizar

Sir Richard Attenborough. Por Eduardo García Rojas

En la larga y extensa lista de excelentes actores británicos Richard Attenborough logró brillar con luz propia, dando lustre con su presencia como secundario en películas que recuerdas, entre otras cosas, porque ahí estaba Attenborough, actor y cineasta a quien le sorprende la muerte a punto de celebrar su 91 aniversario, el 29 de agosto.

No fue Attenborough un tipo con un físico atractivo, precisamente, aunque supo vestir, como todos los actores británicos de su generación, el uniforme en películas como Comandos de la muerte (Guy Green, 1959); La gran evasión (John Sturges, 1963); Cañones en Batasi (John Guillermin, 1964) y La batalla de Inglaterra (Guy Hamilton, 1969). También transmutarse en un asesino en serie en El estrangulador de Rillington Palace (Richard Fleischer, 1971), entre otras películas que, lentamente, fueron alimentando una fama que sin ser estruendosa, sí que lo hizo reconocible y apreciado entre el público.

Su saber estar y adaptarse a los ciclos al mismo tiempo que contaba con el reconocimiento y respaldo de una profesión que, como todas las profesiones, solo te reconoce cuando yaces a dos metros bajo tierra, la filmografía como actor de Attenborough está repleta de cintas de referencia como El vuelo del Fénix (Robert Aldrich, 1965) y el Yang-sé en llamas (Rober Wise, 1966) . Ya iniciado el siglo XXI, fue uno más del reparto no digital de las dos primeras entregas de Parque Jurásico, dirigidas por Steven Spielberg, en la que modificaba el esquema del científico loco por el de una especie de Papa Noel iluminado…

La crítica, que casi siempre se mira el ombligo, no fue tan benevolente con su carrera como director. Probablemente porque como cineasta prefirió moverse entre las grandes producciones de carácter histórico y biográfico (El joven Winston, Un puente lejano, Gandhi, Grita libertad, Chaplin), desdeñando otras obras como Magic y sobre todo la más redonda, acabada de ellas: Tierras de penumbra, entre otras cintas que alguno podrá olvidar como A Chorus Line, En el amor y en la guerra y Búho gris.

Con todo, la ausencia de Richard Attenborough se recibe a modo de mazazo. Cosas de lo imprevisto. Es inevitable así que a lo largo de la redacción de este post de urgencia circule en torno a mi cabeza una frase demoledora que no se cansa de repetir el C.S. Lewis que interpreta Anthony Hopkins en Tierras de penumbra:

“El dolor de ahora forma parte de la felicidad de entonces”.

Saludos, fundimos a negro, desde este lado del ordenador.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario