FIRMAS

Cien años de un conflicto mundial. Por Javier Lima Estévez

A través de diversos libros, artículos, conferencias, exposiciones, etcétera., se recuerda este año 2014 el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial.

Las causas profundas de la guerra pueden encontrarse en rivalidades políticas continentales  localizadas en la zona de Alsacia-Lorena, así como en los Balcanes. A esto se une además las rivalidades coloniales, aunque con un carácter secundario. Las rivalidades económicas también estarían presentes, influyendo enormemente el poder económico alemán que amenazaba seriamente a la primacía inglesa.

La crisis definitiva vendría marcada por el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austriaco, el 28 de junio de 1914, por un miembro de la organización Serbia «Mano Negra». Con tal acto, se pusieron en marcha los compromisos previstos por las alianzas, dando lugar a una guerra generalizada. Por una parte, Rusia apoyó a Serbia por razones políticas, religiosas y de prestigio. Austria mantuvo su postura de fuerza, pues estaba segura del apoyo de Alemania, que a su vez necesitaba una aliada fuerte que impidiera su aislamiento ante la Triple Entente, declarando la guerra a Rusia el día 1 de agosto y a Francia el día 3. Gran Bretaña abandonó su neutralidad a partir de la invasión de Bélgica por parte de los alemanes para entrar en Francia.

A la Triple Entente se unieron Serbia, Bélgica, Portugal, Rumania, Grecia e Italia, mientras Turquía y Bulgaria apoyaban la Triple Alianza.  Con la participación de Japón y los Estados Unidos en 1917 la contienda se hizo mundial. La Primera Guerra Mundial fue diferente a los anteriores conflictos, pues se generaba en un mundo marcado por diversos avances científicos y tecnológicos. La técnica se impuso al arte militar, donde las nuevas armas acordes con las revoluciones tecnológicas y científicas del momento, marcaron un tímido preludio de lo que luego vendría a suceder con la Segunda Guerra Mundial.

La Primera batalla del Marne (este de París), del 5 al 12 de septiembre de 1914, la Batalla de los Dardanelos (1915), la Batalla de Verdún (1916), Batalla del Somme (norte de Francia), Chemin des Dames (Camino de las Damas) y la Segunda batalla del Marne (este de París), representan conflictos que se desarrollaron a lo largo de la Primera Guerra Mundial, destacando la mortífera combinación de las armas automáticas y las trincheras con alambradas, donde el combatiente, protegido por simples zanjas, daba el valor táctico a la combinación.

Nadie previó una lucha tan destructiva ni tan larga. El estallido del primer enfrentamiento mundial fue fruto de la evolución de viejas diferencias soterradas, que, en cifras, podemos observar como movilizó a 65.038.810 personas. Más de la mitad de los soldados causaron baja y murieron en combate ocho millones y medio de hombres. Cien años después –un periodo de tiempo minúsculo en el acontecer histórico-, sabemos que también hubo una Segunda Guerra Mundial, todavía más aniquiladora en términos cuantitativos. Con razón, Albert Einstein llegó a manifestar: “Ignoro con qué armas se luchará en la tercera guerra mundial, pero en la cuarta lo haremos con palos y piedras”.

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