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El juez ve un plan «gradual» de los padres para asesinar a la menor Asunta

AGENCIAS.- El juez instructor del caso Asunta, José Antonio Vázquez Taín, señala en su auto de apertura de juicio oral contra los padres de la menor, la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra, que «el asesinato responde a un plan premeditado, ejecutado de forma gradual» y defiende que los dos imputados permanezcan en prisión debido al riesgo de fuga existente.

Para el magistrado del Juzgado de Instrucción número dos de Santiago de Compostela, el plan para asesinar a Asunta «resulta imposible sin la participación, o al menos el consentimiento, de ambos imputados», padres adoptivos de la menor de origen chino cuyo cadáver fue encontrado en la madrugada del 22 de septiembre del año pasado en una pista forestal de Teo (A Coruña).

El Juzgado de Instrucción número dos de Santiago ha notificado este lunes el auto por el que se decreta la apertura de juicio oral contra los padres de la menor. El juicio se celebrará «en breves fechas» con jurado popular en la Audiencia Provincial de A Coruña, pero Vázquez Taín emplaza a las partes para que en 15 días se personen ante el tribunal competente para el enjuiciamiento.

En su auto, destaca el magistrado que el asesinato de la niña «no responde a un acto espontáneo, sorpresivo o repentino» y recuerda que la víctima sufrió «una serie de episodios directamente conectados con su asesinato, pero acaecidos en diferentes momentos».

Así, indica que «existen indicios claros de que hubo una agresión a Asunta Yong Fang el día 4 de julio y que en la misma estuvieron implicados ya los dos imputados». Se refiere el magistrado al episodio en el cual alguien entró en la vivienda en la que Asunta vivía con su madre e intentó asesinarla, una circunstancia que la niña comentó preocupada a allegados.

Abandono

El instructor narra como, pese a que tanto Basterra como Porto «carecían de trabajo» y disponían de «gran cantidad de tiempo libre», Asunta sufría un «abandono palmario», hasta el punto de que una testigo cercana a familia llegó a decir que «estaba tirada, sin que nadie le hiciese caso» y que la pequeña «pasaba días e incluso noches sola».

Además, relata que para Rosario Porto «cualquier gestión doméstica suponía una carga de estrés insoportable» y que Alfonso Basterra ejercía sobre ella «dominación, sobre todo psicológica», hasta el punto de que ella «llegaba a consentir el maltrato físico», según recoge su informe pericial psiquiátrico.

A lo largo de su auto, Vázquez Taín habla de la «sensación de sumisión» de Rosario Porto, «siempre subyugada» a Basterra, a quien sitúa como «la seguridad», frente a la «flaqueza» de su exesposa. Además, el juez apunta que la madre de Asunta «nunca» abandonó la relación sentimental con su amante y Alfonso «era conocedor de ello y se sentía humillado».

«La desaparición de Asunta, de forma violenta y por un plan conjunto, colocaría a Rosario en sus manos definitivamente, y le aseguraría el sustento económico del que carece», argumenta el juez al recordar que le envió a personas cercanas correos electrónicos indicándoles que habían reanudado la relación y que a partir de septiembre retomarían la convivencia.

DIVERSOS EPISODIOS DE SEDACIÓN

El auto concluye que «los acusados se pusieron de acuerdo para suministrar a su hija de forma continuada un medicamento que contiene lorazepán, sustancia que pertenece al grupo de las benzodiacepinas y que produce somnolencia y sedación» y subraya que están constatados episodios de sedación entre julio y septiembre de 2013.

El juez enumera las ocasiones en las que el padre de la menor compró este medicamento y se hizo hasta con 175 pastillas. Indica también diferentes episodios en los que, en opinión del magistrado instructor, se evidencia que la menor se encontraba bajo los efectos de esta sustancia y rechaza la versión de la defensa de Basterra, al ratificar que la menor sí había dormido la noche anterior con él.

Ordenador

Acerca de Basterra, también apunta que su ordenador «sí ha sido manipulado» y que hay «indicios claros», máxime porque no estaba en su piso en ninguno de los dos registros antes de su sospechoso hallazgo tras ser avisado el juzgado de que dejaría de abonar el alquiler. Asimismo, el juez señala que el contenido del portátil es «bastante comprometedor» y que en base al mismo, «cobran relevancia otros indicios que se trataron discretamente».

«Alfonso no ha explicado todavía cómo, si en su vivienda Asunta no tenía más que un cepillo de dientes y unas zapatillas, se encontraban sobre la mesilla, y no colgados del armario, los trajes de ballet de la pequeña. Por qué su ADN estaba en la braga de la menor», reflexiona el magistrado.

En su auto, Vázquez Taín rechaza la versión de Basterra de que no abandonó su casa la tarde en que ocurrió el crimen y sostiene que «son varios los indicios» en contra de esta tesis, empezando porque una testigo «totalmente creíble» afirma haberlo visto sobre las 18.20 horas. Así, afirma que «Alfonso salió de casa evitando las cámaras de seguridad y trasladó a Asunta hasta el vehículo que Rosario sacaba del garaje» y llevó a la niña «donde las cámaras no le pueden ver».

El magistrado apunta que las cámaras que captaron la imagen de Asunta y su madre en el coche de camino a Teo «no son claras respecto del asiento de atrás», donde «podría ir Alfonso». Además, acredita la presencia de dos personas en la vivienda donde ocurrió el crimen entre otros factores porque se hallaron dos fundas vacías de mascarillas; porque Asunta fue atada por alguien que portaba guantes, pero el par que se encontró todavía tenía precinto; y porque no hay evidencias de que la menor fuese arrastrada, con lo que «alguien debió ayudar a Rosario a mover el cadáver».

Sobre los tres trozos de cuerda hallados junto al cadáver y que fueron utilizados para atar a Asunta en vida, el juez sostiene que se trata de la misma cuerda encontrada en la papelera y la bobina hallada en la despensa de la casa de Teo.

Al hilo de esto, relata el juez como «Rosario se derrumbó» cuando la comisión de investigación se dirigía a la habitación donde supuestamente se cometió el crimen y que «su nerviosismo le impedía articular explicación alguna», mientras que Basterra «rápidamente intervino».

«Nuevamente aparece el Alfonso que aporta seguridad frente a Rosario que no soporta la presión», expone nuevamente el magistrado, para quien, «todo indica que Asunta fue asesinada por dos personas en la habitación de Teo».

Causas de la muerte

En concreto, la niña falleció en torno a las 19.00 horas del 21 de septiembre de 2013 bajo los efectos de «una importante cantidad de bezodiacepinas» y mientras había sido atada de pies y manos, pero la causa de su muerte fue la sofocación que le produjo la oclusión de los orificios respiratorios mediante un objetivo blando o deformable. En una papelera de la vivienda que Rosario heredó de sus padres fueron hallados unos papeles que tenían ADN de Asunta y de Rosario que estaban húmedos.

La resolución de Vázquez Taín no es recurrible, salvo en lo relativo a la denegación de diligencias de instrucción y sobre la situación personal de los acusados. A su juicio, Rosario Porto debe permanecer en prisión después de que no haya podido acreditarse un empeoramiento de su salud, como alega su defensa, y porque existe peligro de huida, al igual que en el caso de Basterra, del que apunta «su falta de arraigo palmaria».

La Fiscalía pide 18 años de prisión para cada uno de los padres de Asunta Basterra Porto como coautores de un delito de asesinato, frente a los 20 años de cárcel para cada uno que solicita la acusación popular, ejercida por la Asociación Clara Campoamor.

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