FIRMAS Salvador García

Ahora, despido sin causa. Por Salvador García Llanos

Despido sin causa. Antes escuchábamos o leíamos abaratar el despido. O liberalizar el despido. Ahora es despido sin causa, emulando aquel célebre título cinematográfico de rebeldía, magistralmente dirigido por Nicholas Ray en los años cincuenta.

Así interpreta el sindicalismo una reciente resolución del Tribunal Constitucional (TC) referida al denominado contrato de apoyo a emprendedores para empresas de menos de cincuenta trabajadores, con un período de prueba de un año sin indemnización en caso de no ser superado. Que el TC haya avalado esta opción viene a significar, en la práctica, una rotación aún mayor en el mercado laboral; pero, sobre todo, que prime la inestabilidad.

Los trabajadores, los demandantes de empleo y los parados, si lo tenían crudo con la reforma laboral, ahora mucho más. Porque no solo es esa puerta abierta al despido porque sí sino la minusvaloración creciente de los convenios colectivos. Ya es constitucional que no se apliquen las condiciones de trabajo de dichos convenios en las empresas y que primen sobre el convenio sectorial que afectan esencialmente a las condiciones de trabajo.

Claro: ¡no va sacar pecho el Gobierno con respaldos así! Al despido sin causa añadamos el adiós a la negociación colectiva considerada como un módulo de regulación de las relaciones laborales frente al poder unilateral del empresario.

Los sindicatos dicen que esta decisión del alto tribunal “retrotrae a la época franquista de las relaciones laborales”. Solo abonan la idea de retroceso o involución que muchos tenemos de lo que sucede en el país. ¿Qué será lo siguiente, por cierto? Respaldado o no, por el TC.

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