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El bar de Pepe. Podemos, la mosca cojonera del bipartidismo. Por Joaquín Hernández

Se esperaba. Los que conocemos la escasa inteligencia de la casta política pepera y de los “negros” que, como palmeros del tablao flamenco de la madrileña calle Génova, aplauden todas las idioteces que pronuncian sus mediocres mentores a cambio del sobre blanco con dinero negro, esperábamos la reacción de los dos partidos políticos dueños del poder en los últimos 32 años.

 El Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español no pueden creer que el movimiento PODEMOS pueda seguir creciendo y convertirse en un tsunami imposible de contener y que arrase con años de dominio corrupto y secuestro de la democracia. Pablo Iglesias no es un ingenuo, ni tampoco un iluminado de la gracia divina, no es un revolucionario a la usanza del Che Guevara; Pablo Iglesias es un tipo preparado y lo suficientemente listo para saber que detrás del 15-M está la inmensa mayoría del pueblo español y que ese pueblo esperaba el discurso que quería oír: Salud, educación, trabajo, vivienda, pan, justicia y paz.

España necesita un cambio de rumbo, un giro a la navegación de un barco enorme que se nos antoja va al pairo, a la deriva, sin un buen navegante que lo gobierne con mano firme y que pensando en el pueblo diga sin miedo mil veces mil no a la política invasora y neoliberal terrorista de la famosa troika. Los que acusan a PODEMOS de ser un partido financiado por el gobierno de la Republica Bolivariana de Venezuela y tachan a ese país de dictadura no tienen pajolera idea de la realidad y del gran cambio social que se produjo en la Venezuela después de la revolución Chavista, otra cosa es el acoso y derribo al Presidente Maduro que, aunque sigo no estando de acuerdo con su política nacional, no dejo de reconocer que la campaña organizada a nivel internacional contra él está fuera de lugar que, pagada por la CIA norteamericana, no cesa en su afán por provocar la guerra civil entre los venezolanos.

PODEMOS ha servido para renovar ilusiones de una parte importante de la población que le ha dado su apoyo confiando en la renovación de la dictacracia actual por una democracia real. Pablo Iglesias habla de utopías, de cosas que son imposibles de solucionar con la tesis que expone el jefe del nuevo partido, pero no es menos cierto que si consigue sólo el 50% de lo que promete valdría la pena confiar en él y en su partido. Ahora es cuando se podría ver la solidaridad de los partidos de la Izquierda tradicional española apoyando a PODEMOS, haciendo una frente común ante el ataque de la derecha más oscura y rancia de la España del siglo XXI al nuevo  partido que se nos antoja es el que más conecta con la juventud de este país.

Tachar de pro etarra a Pablo Iglesias por opinar sobre el problema vasco  es como hacerlo  con José María Aznar, entonces presidente del gobierno de España y en plenas conversaciones de paz con ETA, cuando al referirse a la banda terrorista dijo “que había autorizado iniciar conversaciones con “el Movimiento Nacional Vasco” o bien  “Estoy dispuesto a tomar todas las iniciativas que fuesen necesarias si viésemos que podía entenderse o podían darse pasos positivos para que esta situación de cese de la violencia diese lugar a un proceso definitivo de paz” (José María Aznar, 3-3-98) y esta otra que no tiene desperdicio  “Ya he dicho que el Gobierno está dispuesto a acompasar la política penitenciaria a los avances que se produzcan en el proceso de paz. …”. “A veces hay una inversión de valores que parece obligarnos a los demócratas a dar pasos….”. “Lo que debemos tener son actitudes abiertas”. (José María Aznar, 11-10-98)

De manera que si Pablo Iglesias hace ese tipo de comentarios sobre la banda terrorista se le maldice, si hace falta, en arameo. El propio candidato a la Secretaria General del Psoe, Eduardo Madina ha manifestado que el dirigente de PODEMOS “se arrepentirá de sus manifestaciones sobre ETA”. Criminalizar, vilipendiar, injuriar sin pruebas, por el simple hecho del miedo obsesivo que tienen a la nueva formación política que puede significar el final de la hegemonía PP – Psoe, es tan peligroso como para hacer que algunos, que estábamos dudando de la capacidad del chaval de coleta y pinta de artista bohemio de los 80, nos empiece a parecer como el candidato ideal para un cambio social tan profundo y fuerte que cualquier parecido de la España actual será mera coincidencia.

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