FIRMAS Juan Velarde

Ana Botella: una realidad paralela. Por Juan Velarde

La actual alcaldesa de Madrid, la señora Ana Botella, debe vivir en una realidad paralela. Ahora va lamentándose por las esquinas de que el resultado obtenido por el PP en la capital de España en las pasadas elecciones europeas le deja casi sin opciones de poder presentarse como candidata a la cita con las urnas que tendrá lugar en mayo de 2015. Me asombra, de verdad, la capacidad de análisis y de síntesis que tiene esta mujer. Es que es encomiable que haya pensado, aunque sea sólo por un momento, que su partido iba a estar pensando en ella como cabeza de cartel, entre otras razones porque ella fue una imposición de Aznar una vez que Gallardón dio el salto al Ministerio de Justicia.

Pero el mandato de Botella, que llegará casi a los tres años y medio, ha estado plagado de capítulos bochornosos como lo del Madrid Arena y su viajecito de relax a Portugal o, por ejemplo, el ridículo espantoso con lo de Madrid 2020, amén de toda una serie de declaraciones como aquella en la que expuso su homofobia al hablar de peras y manzanas. Glorioso lo de esta alcaldesa puesta, nunca mejor dicho, digitalmente.

Ana Botella, le guste o no, no está capacitada para dirigir los designios de una ciudad como Madrid (bueno, en realidad parece que está capacitada para poquitas cosas, sobre todo porque lo suyo no es una administración racional de las cosas, sino el ordeno y mando, pregunten a los empleados del Palacio de la Moncloa). La dirigente del PP se ha creído que el Palacio de Correos es su particular casa de muñecas donde hace y deshace a gusto de consumidor y mientras la ciudad sufre la inacción alguacilesca en modo de calles que se rompen sin que nadie haga nada, de huelgas de basura que no se saben gestionar con cabeza, con concejales metidos de lleno en la trama del Madrid Arena.

Pero no, esas cosas, según Botella, no son las que le dejan fuera de la lucha electoral, sino que el 25-M el PP cayera 19 puntos en las votaciones. De verdad, señora alcaldesa, deje de vivir usted en una realidad paralela (aunque en cierto modo es la que mejor le viene y le define a usted).

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