FIRMAS Marisol Ayala

Lolita, 70 años vistiendo Canarias. Por Marisol Ayala

Lolita tiene 85 años de los cuales 70 los ha dedicado a la costura hasta especializarse en trajes canarios.

“He confeccionado miles de vestidos”, dice al tiempo que lamenta que los canarios vayan a las romerías “disfrazados” con lo que se compran en los chinos.

 

Vive en Las Palmas de Gran Canaria y se llama Lolita Pérez Talavera. Tiene ochenta y cinco años de los cuales más de 70 los ha dedicado a la costura; desde que era una niña “creo que con trece o catorce años” enhebró la aguja y la manejó con arte. Hasta hoy. Por sus dedos ágiles, por sus manos menudas, sabias y delicadas han pasado miles de trajes que ella ha cosido con esmero. Los trajes, la obra, del pintor grancanario Néstor Martín Fernández han sido su guía, el libro abierto al que nunca traiciona. Chalecos, refajos, bordados, camisas, faldas, mantillas, en fin, ropa tradicional, trajes típicos, a los que Lolita le ha dado vida con su habilidad para traer y llevar la agua.

Lolita Pérez Talavera

Es una de las mujeres que ha vestido a Canarias, que ha dignificado las tradiciones de lo que siente muy orgullosa: “Yo era una chiquilla cuando empecé haciendo camisas de mujer y poco a poco, ya ve, le cogí el tranquillo” Pero la primera pieza que elaboró Lolita fue un pantalón para su marido: “Necesitaba uno para trabajar y como mi padre era delineante me dijo, hazlo así y así, lo pinté y salió bien”. Con 19 años ya estaba casada.

Una de las vestimentas que más le gusta al personaje es el manto y sayo que tiene sus orígenes en el siglo XVIII. Miles de trajes de todas las islas han salido de su taller de Guanarteme, desde vestidos de bodas, de fiestas, de noche “y todo lo que me pedían y me piden”. Ha cosido vestidos para bodas típicas canarias, grupos musicales, bailarines y gente anónima que le han hecho los encargos más variados aunque reconoce que “ya no es como antes porque las cosas están mal, claro”. Para que se hagan una idea, Lolita llegó a tener en su taller a seis chicas que le ayudaban a sacar adelante el trabajo pero ya no. Ahora entre ella y su hija Teresa sacan adelante lo poco o lo mucho que le encarguen.

Desde su taller Lolita ha velado por las tradiciones canarias en cuanto a los vestidos de tal manera que cuando le han hecho encargos y comprueba que lo que el cliente le pide no se ajusta a la tradición no tiene reparos en decir un “así yo no lo hago”. Esa actitud la tiene a gala porque “es que a veces da pena de ver a gente que acude a las romerías con unos trajes de vergüenza; eso es lo que más me duele. Por ejemplo, lo de la romería de Teror da pena… que digo yo que cómo dejan que la gente salga a una cosa que ve tanta gente con unos trajes que parecen más disfraces que trajes canarios. Ve usted, en la romería de La Laguna (Tenerife) hay más cuidado, pero aquí, es que no tienen vergüenza. Y mire se lo digo claro: Los políticos son los peores porque sabiendo que la televisión los va a sacar se ponen cualquier porquería encima y ya está. Eso no debía permitirse”.

Lolita y su hija Teresa

Lolita y su hija Teresa

Como Lolita lleva tantos años conviviendo con las tradiciones ve lo que ve en los medios de comunicación y se enfada hasta el punto de que hace tiempo que dejó de seguir los programas de tv dedicados al folclore canario porque se siente avergonzada. Ella y Teresa, su hija, se enfadan por igual. “Vemos cada cosa que no se explica que los directores lo permitan, que no se asesoren…terrible. Trajes de una isla mezclados con el diseño de otra, playeras, bigotes pintados…”. Pero es una batalla que como muchos ya dan por perdida. Ambas recuerdan que los trajes canarios son muy laboriosos “y es lógico que se cobre el trabajo, pero claro, como hoy no se valoran estas cosas todo les parece caro. A mí misma cuando me encargan un traje, sea de hombre o de mujer, le digo al cliente que tiene que ser así y así y no con los caprichos que él quiere. Es que se “disfrazan” de canarios. ¿Qué pasa?, pues que como a mí me gusta que el trabajo quede bonito, que el traje luzca elegante y que se respeten las tradiciones y esas cosas compro cintas, adornos, piedritas, en fin, todo lo que lleva, pero cuando vienen a llevárselos les parece caro”.

Lolita mostrando algunos vestidos

Lolita mostrando algunos vestidos

Entre eso y la colaboración de los comercios chinos Lolita está muy enfadada: “Lo triste es que esos mismos canarios luego se van a un chino y por cuatro perras se llevan el traje entero, una basura, claro. ¡Con lo bonito que es el traje canario se ponen cuatro “pirfo” encima y se van a las romerías…!” Teresa, la hija de Lolita, pertenece al Proyecto de Desarrollo Comunitario de La Aldea que protege y recupera costumbres y tradiciones canarias y es igualmente crítica cuando observa hacía dónde ha derivado el traje canario, la vestimenta de nuestros antepasados y tantas otras cosas que debían ser protegidas. “En ese sentido en la Aldea el trabajo que se está realizando es maravilloso. La gente debía de acercarse, ver y colaborar en el mantenimiento de un proyecto que no tiene otra pretensión que preservar nuestra historia”. Dice Teresa, que trabaja con su madre y ella misma está muy vinculada al mundo del folclore canario, que para llevar un traje canario hay que tener elegancia y respetarlo: “Cuándo veo a mujeres vestidas de canarias corriendo, con una copa en la mano, no me gusta. Lo mismo ellas que ellos, oye, Creo que se le ha perdido el respeto a algo tan nuestro como eso, nuestra ropa”.

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