FIRMAS

El asesinato de la presidenta. Por Joaquín Hernández

El asesinato del signo que sea, de la forma que sea y a quien sea es abominable, condenable y fuera de toda razón. Matar por ideales, por banderas o religiones es igual que hacerlo por venganza. Otra cosa será analizar la conducta de, la fallecida con respecto a los ciudadanos de León y su prepotencia en el tema de los mineros, o utilizando tarjetas de crédito institucionales para hacerse cirugía estética y otras cabronadas dignas de un político pepero al mejor estilo.

Con esto sigo diciendo que no justificaré nunca un asesinato, pero tampoco podré justificar nunca los miles de suicidios que ha provocado las políticas absurdas implantadas por su propio partido, ni los miles de muertos que provocan las pateras, ni aquel que con una escopeta en la mano entró y asesino al director del Banco que estaba embargándole hasta el hígado por culpa de una crisis que él no había originado. ¿Causa = efecto? quizás el despido de una de las presuntas asesinas fue el detonante, quizás la prepotencia en el despido de esa persona produjo el descontrol mental y el ansia de venganza… De todas formas estamos en tiempos revueltos donde la tormenta aparece y cuando desaparece empieza el tornado y así hasta que llegue el terremoto. De aquellos barros, estos lodos.

Uno de los problemas es la actitud de los políticos cuando creen que el “cotarro” es su coto privado y hacen con el cargo lo que les da la gana, no se dan cuenta que solo son meros administradores de la cosa pública puestos a dedo por su partido pero pagado con el dinero de los ciudadanos. Se muestran prepotentes y pierden el sentido de la realidad que les rodea, incluso en su fuero interno se creen superiores al resto de los humanos. El rechazo de la gente hacía los políticos se hace tan evidente, tanto es el hartazgo por esa casta de personajes siniestros que un vil e injustificable asesinato es capaz de suscitar simpatías y solidaridad con la presunta asesina. Es preocupante el hecho de ser el primer asesinato que se comete a un político de la etapa democrática que no ha sido cometido por ETA o cualquier banda de asesinos terroristas. ¿Estamos llegando a un descalabro total en las relaciones políticos y pueblo?

Lo que si tenemos claro, dejando aparte las condiciones en que se produce el asesinato de la Presidenta del PP en León, que nada podrá servir de coartada, de eximentes que no permitan un castigo ejemplarizante a las presuntas asesinas de Isabel Carrasco, d.e.p.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario