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Los Realejos y su arquitectura civil (I). Por Javier Lima Estévez

En diversos puntos de Canarias, bajo la justificación del progreso, se desarrollaron toda una serie de transformaciones en el conjunto de los edificios históricos que durante varios siglos habían permanecido como testigos mudos del pasado. Actualmente, sobrevive una parte muy reducida de edificios históricos que el apresurado desarrollo arquitectónico del siglo XX condenó –o quiso condenar- a un final premeditado por intereses que poco o nada tienen que ver con tener un mínimo de conciencia histórica. Edificaciones sin ningún tipo de gusto arquitectónico, construidas en serie sin atender a los grandes destrozos que se estaban llevando a cabo, constituyeron la tónica predominante durante buena parte de la década de los años setenta, ochenta y cuya ola de destrucción hacia el patrimonio llega hasta nuestros días con menos fuerza, pero llega.

El municipio de Los Realejos no ha sido una excepción en cuanto a esa necesidad de destruir para seguir supuestamente avanzando, pues hoy podemos observar solo una pequeña parte de aquellos edificios históricos que se organizaban en torno a las iglesias y conventos. Toda una serie de testimonios que desaparecieron sin dejar huella.

Núcleos como San Agustín, La Alhóndiga, calle del Medio, etcétera., albergan edificaciones aún de los siglos XVIII, XIX e inicios del XX. Podemos afirmar que el Realejo Bajo es el único núcleo que actualmente puede mostrar una cierta coherencia arquitectónica. La Casa Parroquial, por ejemplo, constituye un ejemplo de arquitectura domestica canaria excepcional, lo mismo que podría decirse para la casa particular de la calle Marquéz número 7 o en la calle La Acequia, con toda una serie de elementos que la hacen únicas, como sus ventanas de guillotina o determinados materiales empleados en su construcción (madera de tea), así como la utilización en algunas viviendas de inicios del siglo XX de antepechos de hierro. En el núcleo de San Agustín se ubica el Teatro-Cine Realejos, finalizado en 1928 o el Cine Viera en Realejo Alto, proyectado por el famoso arquitecto Marrero Regalado en 1939.

Sin lugar a dudas, la hacienda constituye un tipo de edificación que ha llegado hasta nosotros como recuerdo de la intensa actividad agrícola que en el pasado se desarrollo en Los Realejos. Múltiples son los ejemplos de las mismas que podríamos citar de las mismas. De esta forma nos encontramos con la conocida hacienda de Castro, conocida como “El Mayorazgo”, construida de forma paralela a la Casa de Los Príncipes. Por otra parte, la Hacienda de “Las Cuatro Ventanas” fue una construcción que perteneció al Vizconde del Buen Paso, don Cristóbal del Hoyo Solórzano, destacando notablemente el artesonado que cubre la segunda planta de la misma.

 

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