FIRMAS Marisol Ayala

El paro, la gran tragedia española. Ya roza el 26% de la población. Por Marisol Ayala

En Canarias desde que empezó la crisis, el paro juvenil (16 a 24 años) se ha duplicado. En 2007 había 23.100 chicos desempleados; hoy son 56.000. La cifra solo incluye la población activa, es decir, el porcentaje no representa a los jóvenes que estudian o no buscan empleo.

La Reforma Laboral aprobada por el gobierno de Rajoy en el 2012 ha colaborado decididamente en las cifras del paro.

Escena que se repite cada día de cada mes en cualquier oficina del paro de nuestro país. Perezosamente, la gente sin empleo empieza a llegar antes de las nueve. Ya no se madruga para percibir una prestación insuficiente. Es la rutina de desesperanza; una pequeña tangana donde cada cual busca la forma de matar el tiempo, de ocultar su rostro, de evitar exponerse más que lo necesario. Todos vivimos cerca de la oficina del INEM de manera que la escena la conocemos bien, demasiado bien. La cola del paro es cada vez más extensa, dolorosa e indignante. Los datos son tan demoledores que solo leerlos produce dolor. En España el desempleo roza el 26%. Nada menos que 265.400 parados más hay en España desde la aprobación de la reforma laboral en el primer trimestre de 2012 y la tasa de paro se ha elevado del 24,19% al 25,93%. No obstante, es cierto que el aumento del desempleo se ha moderado en los últimos trimestres pero la debacle es tal que la mejora es imperceptible para los que buscan un empleo. Por su parte, el número de parados que lleva más de dos años sin empleo se ha disparado de 1,5 millones en el primer trimestre de 2012 a 2,4 millones en el primero de 2014. Menudo panorama. El Gobierno de Mariano Rajoy lanzó su reforma laboral en febrero de 2012 por Decreto Ley, legislación que fue aprobada definitivamente en el Congreso en junio de aquel año. Según la ministra de Empleo, Fátima Báñez, esta iniciativa ha evitado una destrucción de empleo mayor en estos últimos años de crisis y dará “las mejores alegrías a los españoles” con “empleos de mejor calidad”.

Las viñetas están viviendo un momento de gloria. Sus autores tienen trabajo.

Como ya hemos comprobado todos la reforma ha abaratado el despido al facilitar el procedente con una indemnización de 20 días por año trabajado; ha permitido a las empresas rebajar el sueldo de los trabajadores por razones de competitividad o productividad sin necesidad de acuerdo; ha quitado poder a los convenios colectivos al limitar su ultra actividad y ha facilitado el despido por absentismo. Loe empresarios aplauden con las orejas. En las oficinas del paro ya no se habla siquiera de empleo, porque no anda la gente por dejarse engatusar un día más. Nadie tiene un trabajo, nadie tiene posibilidades de echarle una mano al amigo porque todos estamos en la misma trinchera. No hay trabajo.

En Canarias el paro juvenil se ha desbocado. Un trabajo publicado por Diario de Avisos tiene la habilidad de humanizar las cifras del paro señalando que “la crisis dejará tras de sí muchas tragedias y que una de ellas será una generación perdida. El resultado se comprobará cuando pase el tiempo, pero el efecto del derrumbe financiero se palpa ya en las cifras que se desprenden de las encuestas de población activa que publica trimestralmente el Instituto Nacional de Estadística (INE). Desde que empezó la crisis, el paro juvenil (16 a 24 años) se ha duplicado en las Islas. En 2007 había 23.100 chicos desempleados; hoy son 56.000. La cifra solo incluye la población activa, es decir, el porcentaje no representa a los jóvenes que estudian o no buscan empleo”.

 

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