FIRMAS Marisol Ayala

La pensión de Mari Carmen. Por Marisol Ayala

Mari Carmen Sánchez es actriz pero reconozco que apenas sabía de su  trayectoria, de ahí mi sorpresa al ver su desparpajo, su socarronería, su cruce de brazos y su dominio del escenario en “El tiempo entre costuras”,  la obra de María Dueñas llevada a la televisión donde da vida a Candelaria, la dueña de la pensión.

Me he quedado tan impactada con su papel que le debía una columna; la columna de la admiración como actriz. Si a ello añado que pese al éxito abrumador esta gaditana/canaria mantiene los pies en el suelo y que creció en el barrio de Alcaravaneras, el mío, la empatía es doble.

Ahora sé que Mari Carmen -he preguntado…- se enamoró del teatro cuando de niña su madre la sentaba frente a la tele y ambas disfrutaban del mítico Estudio 1 en TVE así que a ella le debe haber potenciado su amor al teatro. Sabía de su atracción por la escena y movió esos hilos que solo saben mover las mamis y a los pocos días, con el uniforme del cole, la chiquilla ensayaba día tras día.

Alba Flores y Mari Carmen Sánchez ("Candelaria" en la serie "el tiempo entre costuras")
Las actrices Alba Flores y Mari Carmen Sánchez
(“Candelaria” en la serie “el tiempo entre costuras”)

Cuando Mari Carmen subió por primera vez al escenario tenía solo ocho años y su papel se limitó a cuatro frases. Pero el tiempo ha pasado y el camino recorrido pisando escenarios le ha compensado ahora con el regalo más anhelado, el gran sueño. Serie de éxito interpretando un personaje caramelo, la dueña de una pensión de Tetuán donde conviven las dos Españas.

Alguien escribe que fue elegida entre 300 candidatas y que cuando le dieron el “sí” llamó, claro, a su madre. En su camino ha habido trabajo, decepción e incertidumbre hasta que, finalmente, Candelaria tocó en su puerta y le pidió que cuidara su pensión.

Hay quien ve en su papel una impronta canaria; igual sí. Sólo sé que cuando está en escena gestiona el hostal mejor que nadie. ¿El vértigo del éxito?, le pregunto en las redes. “No. El vértigo llega cuando no suena el teléfono, no hay trabajo, no hay proyectos”. Presiento que su vida se abrirá de par en par. No es un secreto, ya le esperan en un puente viejo…

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