FIRMAS

Carmen Negrín: “Es indecente y cruel que siga habiendo víctimas del franquismo en las cunetas”. Por Juan García Luján

La sede de la Fundación Juan Negrín está en la calle Reyes Católicos de Las Palmas de Gran Canaria, a poco más de quinientos metros de la casa donde nació el expresidente de la II República en la calle Triana. El próximo 3 de abril, coincidiendo con el aniversario de su nacimiento, se abrirá al público la Fundación. Pero este viernes se produjo uno de los hechos más importantes de esta institución: la entrega oficial de buena parte de los documentos políticos de la presidencia de Juan Negrín. Se ha tardado varios años desde que se decidió que la isla de Gran Canaria en la que nació el científico y el único político canario que ha llegado a la presidencia del gobierno español debía ser el destino de sus documentos más importantes. Otras copias de estos documentos están en los archivos nacionales de Francia y en el archivo de Salamanca. Después del acto de entrega, Carmen Negrín nos atendió unos minutos. La entrevista la emitimos en la edición de este viernes de La Ventana de Canarias de la cadena SER.

Carmen Negrín

Juan G. Luján: ¿Qué significan los 153.000 documentos que este viernes se entregaron  a la Fundación Juan Negrín en Gran Canaria? Carmen Negrín: Creo que lo más importante de este acto es el hecho de dar acceso a información todavía muy sensible a los ciudadanos, es abrir una ventana hacia un pasado que sigue teniendo un impacto hoy en día. J.G.L. ¿Cómo se consiguieron estos documentos? Lo que hay aquí es el resultado de una pequeña maleta que se abrió, fue al azar. Empieza con una foto de mi abuelo en Canarias y una foto de él en México, pasando por los diferentes documentos que hubo. Uno de los documentos es la constitución republicana, cada diputado recibía su cajita con la constitución adentro. J.G.L.:¿A usted le quedan muchos documentos que conocer todavía entonces? C.N.: Originalmente eran más de 400.000, pero vimos que había muchas copias, por eso se ha reducido a 153.000. Quedan cosas por toda la casa que irán saliendo. A veces aparecen cartas metidas en libros.

J.G.L.: En España sigue habiendo sectores  que cuando se habla de la guerra civil o de la memoria histórica, dicen que eso es abrir  heridas. C.N.: Como han dicho muy a menudo  abrir heridas  significa que han estado cerradas, nunca lo han estado. Para pasar página hay que haberla leído, esto se ha dicho mucho pero tiene su peso, su valor y su verdad. Es imposible construir sobre arena, tiene que ser algo sólido. La historia de un país es algo sólido, no es  algo que uno puede inventar, los que inventan no son historiadores.

J.G.L.: Pero usted sabe que a pesar de que se aprobó una Ley de Memoria Histórica, sigue habiendo gente con familiares republicanos que están en las cunetas y no los han podido recuperar. C.N.: Eso es algo indecente, una crueldad que ha durado demasiado tiempo, es innecesaria. Solo refleja restos de una época que no fue buena para este país. J.G.L.: Para usted y su familia, ¿qué ha sido peor el silencio o las leyendas negativas y  la difamación sobre su abuelo? C.N.: Las leyendas son normales, casi es un honor que inventaran tantas cosas, porque eso demuestra que Juan Negrín era el enemigo más importante que tenían. Lo que sí duele es el silencio tan largo y el desconocimiento sobre su figura. Ahora yo espero  que vamos a poder corregir esto. J.G.L.: ¿Cree que los canarios entenderán mejor la figura de Juan Negrín con estos documentos? C.N.: Espero que los canarios y los españoles entiendan mejor lo que pasó. Es una época que afectó a toda la sociedad española, al margen del bando ideológico en el que estuvieras . Se perdió en cultura, en educación, en lo científico y sobre todo en la libertad. Es más fácil destruir que construir, espero que estos documentos sirvan para construir. J.G.L.: Me imagino que a la familia le ofenderían  las leyendas. C.N.: Yo cuando salen artículos sobre mi abuelo, me distraigo leyendo los comentarios de la gente. Los que inventaron una historia que no era, dejaron muchas huellas en la gente. Eso hay que seguir un trabajo, un combate (en el buen sentido, sin sangre) . J.G.L.: En España hay gente que inventa y se hace pasar por historiador. C.N.: Hay muchos

J.G.L.: Cuando usted era una niña y vivía en París con su abuelo, ¿ qué le decía el abuelo Juan de Canarias? C.N.: Él se llamaba a sí mismo el guanche, eso nos divertía mucho, era una palabra con un sonido extraño para nosotros en Francia.  Él hablaba muy poco de Canarias, porque era como una herida abierta. Por eso yo nunca quise venir a Canarias de turista, quería tener una relación más  cercana y más íntima porque sabía lo importante que él le daba a sus raíces, a su familia. Hablaba muy poco de ello, no por no darle importancia, sino por el dolor que le producía.

Foto realizada por Jennifer Guerra.

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