FIRMAS

EL MUNDO DE SILVIA. Los amantes intermitentes

Últimamente soy como esos amantes intermitentes, aparezco muy de vez en cuando y desaparezco por largas temporadas, sumergida en otras aventuras, donde los días y los meses vuelan en un abrir y cerrar de ojos. Pero cuando vuelvo a dar señales de vida, igual que ellos, lo hago con una marea de novedades.

Hace unos meses escribí en otro idioma un artículo intitulado “una viajera arrepentida”, no por viajar, sino por la frecuencia en determinados periodos del año, donde los viajes se acumulan demasiado y lo único que me apetece es estar con un libro, rodeada de dos pelotas felinas, echada en el sofá…. Exactamente como ahora, en mi casa. Sólo que he cambiado de casa, de ciudad, y a decir verdad, de país.

Silvia

Ahora soy una “corresponsal internacional”, y si no quiero que mis felinas me denuncien a algunas protectoras, por demasiados cambios y traslados que un gato soporta muy de malas ganas, esta casa tendrá que ser la definitiva.

Pero sigo viendo, viajando, leyendo y escribiendo por y para España, que al final, en realidad, o por lo menos en mi realidad, poco ha cambiado. Sólo que ahora estoy en mi tierra, con mis amigos de siempre, mi familia, mi adorada ciudad que en los últimos 10 años he llegado a echar de menos de forma casi física.

En cuanto a ser una viajera arrepentida, en parte me vuelvo así cuando los viajes son demasiado seguidos, cuando son demasiados días y cuando implican dejar cosa que estoy haciendo para hacer otras más urgentes, pero confío que con un poco más de organización y tecnología haré solo los que de verdad sean necesarios y sobre todo, los que más me apetezcan.

Este mes he viajado solo tres veces: una vez a Londres y dos a Barcelona, y os quiero hablar por una vez, brevemente de Londres (porque de Barcelona, si empiezo no paro por diez páginas).

Aún estando tres días en tierra británica, tengo que decir que el viaje ha cundido mucho.

Londres

Londres es preciosa en los meses previos a Navidad, porque se viste de luces y de decoraciones navideñas y los mercados se llenan de cosas curiosas, con la ventaja de que hay menos turistas que en verano. Elegí un hotelito espectacular en Aldsgate East, a sólo una parada de metro de Tower Hill (la Torre de Londres), muy céntrico y muy bien conectado. El hotel recién estrenado, está decorado solo con material reciclado, muy de diseño, moderno y bonito. Todas las mañana me dejaban una bolsa de papel (reciclado), con el desayuno biológico, colgada sobre una percha fuera de la puerta de mi habitación. Una coquetería de las mías y un precio más que asequible. El hotel se llama Qbic.

Aunque esta es la temporada de shopping, de ver los escaparate de Harrods, por navidad, de girar por lo mercadillos del Covent Garden o de Camden Town o de Portobello o de Notting Hill, yo siempre que pueda me paso por un museo, a ver una nueva exposición o conocer uno que aún se me haya escapado a mi enfermiza necesidad de visitarlos. Esta vez he vuelto al British Museo a ver la exposición de origen japonés de una colección de ilustraciones de sexo explícito, grabados y pinturas que se remonta a 1600 y continúa hasta el 1900, The Shunga, y  se pueden ver en el Museo Británico y abarca las imágenes que se han descrito como hermosas y divertidas pero también vistas como un tabú. Sin embargo lo que de verdad me hubiera gustado hacer y que el Museo Británico organiza periódicamente son los “sleepover” es decir una noche en el museo con cuentacuentos, guías, profesores que explican la historia de las obras expuestas, todo cubierto de un cierto aire de misterio e miedo que da la oscuridad. Pero no tuve tanta suerte y los días se acabaron pronto.

Así como este breve artículo, pero volveremos a vernos antes de Navidad, para contaros como se decora hoy en día un árbol navideño según los creativos del marketing.

Hasta la próxima semana,

Silvia Donatello

 

 

 

 

 

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