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Una Policía Local cercana al ciudadano. Por José Manuel Bermúdez Esparza

Repasar las condiciones de la prestación del servicio y analizar la aplicación de mejoras es el objetivo de las reuniones que mantenemos periódicamente con los mandos de la Policía Local de Santa Cruz. Durante la última, celebrada esta semana, he vuelto a constatar que el notable desempeño que caracteriza la labor de este cuerpo, con un alto grado de cumplimiento de las funciones que tiene encomendadas, no es óbice para que todos asumamos el objetivo de progresar. Al contrario, supone un propósito para el que contamos con la implicación no solo de los mandos sino también del conjunto de los efectivos, conscientes de la necesidad de avanzar en la adecuada modernización.

Hay que tener en cuenta la creciente valoración de este servicio por parte de la ciudadanía, algo que en buena medida tiene que ver con la capacidad de sus integrantes por conciliar el rigor a la hora de velar por el cumplimiento de las normas de convivencia con el diálogo y la comprensión. Se trata de cualidades que se ponen de manifiesto, de forma especial, con aquellas personas que peor lo están pasando, mediante una actividad asistencial y humanitaria que adquiere cada día una importancia mayor. Por dicho motivo, en estas reuniones insistimos siempre en la oportunidad de perseverar en esa línea de proximidad.

Una de las conclusiones más destacadas de la referida cita ha sido la decisión de ampliar el control sobre la seguridad vial en el municipio. Para ello, los mandos policiales han determinado el incremento de servicios y la correspondiente planificación para el cumplimiento de cuestiones como la velocidad, la conducción bajo los efectos del alcohol y la observación de la documentación de vehículos y conductores. Aunque los datos señalan un descenso de la siniestralidad en Santa Cruz, tal y como se recoge en la última memoria del cuerpo, correspondiente a 2012, en modo alguno podemos conformarnos.

Buena parte de ese esfuerzo tenemos que seguir haciéndolo en torno a los centros educativos de la capital, tanto en materia de seguridad como de tráfico. Hablamos de una labor especialmente reconocida por las comunidades escolares, para la que vamos a valorar una nueva fórmula capaz de unificar ambos servicios, lo cual implica que a diario haya que llevar a cabo una importante distribución de efectivos. Trataremos de hacerlo así, igual que reforzar la presencia policial en los barrios, otro objetivo en el que venimos trabajando, a través de la flexibilidad de los turnos de los efectivos asignados a este fin.

Unidades como la UNIPOL, siempre dispuesta para intervenir en las condiciones más adversas, o la creada recientemente para la protección del entorno urbano, bajo la denominación Proteu, ayudan a entender el grado de especialización adquirido. Respecto a la segunda, cabe recordar que su fin es acabar con la sensación de impunidad que pueda existir frente a conductas incívicas de una minoría de ciudadanos. El cumplimiento de la ordenanza de tenencia de animales y la obligación de los dueños de evitar que sus excrementos queden en la vía pública, además de perseguir el vandalismo y actos como las pintadas en lugares inadecuados, figuran entre sus cometidos. Contarán, además, con el apoyo de inspectores de Servicios Públicos, junto a técnicos y auxiliares encargados de tramitar los expedientes sancionadores.

Los avances logrados en Santa Cruz en materia de seguridad, durante los últimos años, evidencian que contamos con uno de los mejores cuerpos policiales de Canarias.  Pero estos logros exigen constancia en la tarea, con una actitud activa por parte de todos. Para ello resulta fundamental que la ciudadanía sea partícipe de dicho avance, tanto en un mejor conocimiento sobre la seguridad como en la observancia y denuncia de las normas fundamentales de convivencia. A su lado siempre encontrarán a la Policía Local. Cerca, muy cerca.

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