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REPORTAJE. Reflejos Digitales, un amor de película. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz/ Mónica Ledesma.- Omaira y Carlos se conocieron cuando eran estudiantes, pero luego el tiempo los separó. Años más tarde, volvieron a encontrarse gracias a las redes sociales. Quedaron, charlaron y acabaron dándose el sí quiero en una boda repleta de recuerdos. Por su parte, Jessi y Eduardo trabajaban en la ciudad alemana de Frankfurt para una empresa internacional de videojuegos. Allí se unieron como pareja y tras un tiempo de convivencia decidieron dar el siguiente paso y formalizar su amor más allá del mundo cibernético. Son dos parejas, dos historias, pero entrelazadas por un mismo vínculo: el amor.

Ellos se han convertido en protagonistas de una vida en común, al igual que también lo hicieron Miri y Billy, Tania y Dhiraj o Jennifer y Moisés, entre muchos otros novios que un día decidieron transformar sus historias en un verdadero amor de película. Todo gracias a unos montajes cinematográficos repletos de emociones, en los que como todo filme romántico, risas y lágrimas están garantizadas, pues sencillamente reflejan la esencia de todo ser humano: sentimientos.

El artífice en dar forma a estas películas personalizadas es Antonio Domingo Pérez, fundador hace diez años de una de las empresas audiovisuales pioneras en España en cine nupcial, Reflejos Digitales (www.reflejosdigitales.com) Grancanario de nacimiento, ha logrado convertirse en el primer europeo que, por dos años consecutivos (2010 y 2011) , ha llegado a situarse entre los 25 mejores autores de filmes especializados en ceremonias del mundo, según revela el ranking que elabora la revista americana ‘EventDV’.

El videógrafo canario, Antonio Domingo, junto a sus recientes trofeos en el Festival de Cine de Bodas.
El videógrafo canario, Antonio Domingo, junto a sus recientes trofeos en el Festival de Cine de Bodas.

El canario Antonio Domingo es reconocido a nivel internacional tras diez años dedicado a grabar bodas en un formato y estilo original y diferente

Un reconocimiento a su nueva forma de contar el amor que, además, se ha afianzado gracias a los tres premios que recientemente ha obtenido en el I Festival Nacional de Cine de Bodas celebrado en Madrid. Certamen en el que se alzó con el máximo galardón en las categorías de mejor producción, mejor vídeo invitación y mejor boda del año por su  original concepción de contar en imágenes la vida de cada una de esas parejas que llega a su estudio para ser inmortalizadas bajo su arte.

Antonio Domingo comenzó a dar los pasos en el mundo audiovisual siendo cámara en la TelevisiónCanaria desde los inicios del ente público, un trabajo que tuvo que aparcar hace dos años porque la demanda de clientes de su peculiar cine sentimental le impedía compatibilizar ambos oficios. “Empecé grabando vídeos de boda a familiares y amigos, pues aunque fuera como invitado a una ceremonia, cuando me daba cuenta ya tenía una cámara en la mano. Por ahí se inició todo. El boca a boca contribuyó a que creciera la demanda de grabaciones de ceremonias y, aunque al principio, lo hacía para ganarme un dinerito extra, llegó un momento en que muchas parejas ya me requerían para hacer trabajos fuera de las Islas y me vi en la necesidad de dar el paso y constituir la empresa. De ello hace ahora diez años”, explica.

Antonio Domingo en pleno rodaje con una pareja de novios.
Antonio Domingo en pleno rodaje con una pareja de novios.

El videógrafo ‘aparcó’ su trabajo en la TelevisiónCanaria para poder dedicarse a su empresa Reflejos Digitales, ubicada en Gran Canaria

El boom de las bodas, unido al de las nuevas tecnologías que han permitido sacar el vídeo del salón de casa gracias a los smartphones o tablets, así como el nuevo concepto que buscan muchas parejas para dar a conocer sus historias personales, ha llevado a Reflejos Digitales a posicionarse en un sector cada vez más demandado, gracias a su particular manera de rendir un homenaje a esos novios que quieren contar su vida juntos más allá de lo tradicional.

Del chico del vídeo a videógrafo

“Hasta hace unos años, cuando se hablaba del chico del vídeo de la boda se hacía en referencia a uno de los escalafones más bajos de esta profesión. Pero ahora este concepto ha cambiado y se ha dignificado al sector, sobre todo auspiciado por la especialización de muchos profesionales que ya han pasado a considerarse videógrafos, porque intentan hacer algo más que el típico vídeo de boda que, para muchos amigos y familiares, suponía hasta una tortura de ver”, comenta Antonio.

Fotograma de una de las video invitaciones premiadas en el reciente Festival de Cine de Bodas.
Fotograma de una de las video invitaciones premiadas en el reciente Festival de Cine de Bodas.

Acaba de lograr tres galardones a la mejor producción, mejor vídeo invitación y mejor boda del año en el I Festival de Cine de Bodas de España

“Lo que intentamos hacer en Reflejos Digitales no es otra cosa que dar la oportunidad a cada pareja para que cuente su historia, algo que se hace en base a un guión previo, pactado con los novios, que nos permite profundizar y documentar su vida mediante varios géneros:  love story, invitaciones, prebodas o postbodas en las que los auténticos protagonistas son ellos junto a sus familiares y amigos, que también hablan sobre la relación en pequeñas entrevistas que se van mezclando durante el montaje. Es como hacer un biopic de cada pareja. En definitiva, es una historia en primera persona”, añade.

Actores no profesionales

Ponerse ante una cámara y más cuando no son actores profesionales es algo que a muchas parejas les impone. Un hecho que, unido a los nervios previos de cada boda, hacen que cada rodaje requiera a veces de varios días de grabación. Por ello, se entablan muchas conversaciones con los clientes para acordar entre ambas partes ese guión final que servirá de columna vertebral para contar cada historia de amor. “La clave es dar con la idea que mejor identifique a cada pareja, para que el resultado sea lo más natural posible”, matiza el videógrafo. Una canción, una película o hasta una calle pueden tener un significado especial para los novios y, por tanto, ser la base que ayude a grabar el mejor videoclip de emociones. Un feedback de imágenes y sonidos que recopila el inicio de una vida en común.

El equipo de Reflejos Digitales durante una de las grabaciones.
El equipo de Reflejos Digitales durante una de las grabaciones.

Corazones que se entrelazan delante de una cámara para narrar al mundo su amor en forma de besos, abrazos y vivencias. Sentimientos, muchas veces viajeros, que han llevado a Antonio Domingo junto a su equipo de rodaje a recorrer medio mundo para poder filmar historias, lunas de miel e incluso impartir conferencias sobre su nuevo concepto de vídeo arte. Estados Unidos, Alemania, Portugal, Londres, México o Tailandia son sólo algunos de los países que han sido testigos de su cine de bodas, grabaciones especiales por las cuales las parejas llegan a pagar entre 2.500 y 6.000 euros.

Clientes de clase media-alta 

“No todo el mundo puede permitirse este tipo de vídeos, pero si es cierto que el trabajo que conlleva justifica su precio. Nuestros clientes principales son jóvenes muy preparados, de clase media-alta, que trabajan como ejecutivos tanto en las Islas como en la Península o en el extranjero. Igualmente, el otro segmento son personas de más edad que deciden formalizar su unión al cabo de los años. Además, hay otras parejas que nos han contratado desde otros países porque han visto nuestros trabajos por Internet”, especifica.

Otra de las parejas que han querido contar su historia de amor con esta productora canaria.
Otra de las parejas que han querido contar su historia de amor con esta productora canaria.

“Hemos dejado de hacer bodas para hacer proyectos y de ahí depende el presupuesto de cada encargo, pues son muchas las variables a tener en cuenta para el precio final, tales como el número de invitados, si hay una cena previa para recibir a los amigos o si es necesario desplazarse a otro lugar para grabar. Por eso nuestra tarifa estándar es de 2.500 euros y, a partir de esta cantidad, lo que cada pareja ya esté dispuesta a pagar. El precio no es por un vídeo de boda con mejor calidad, sino por una nueva forma de contar historias”, añade.

Película coral

En este sentido, puntualiza que aunque no está en contra del vídeo documental de bodas que siguen ofertando otros profesionales, trabajos totalmente ajenos a la acción, si es cierto en que en su caso ha querido dar un paso más y presentar a estas parejas a modo de película coral, más dinámica y emotiva. “El vídeo no tiene porque comenzar siempre igual, con los novios vistiéndose para después acabar con un brindis de la pareja o el tradicional baile nupcial. Lo que intentamos es añadir contenidos distintos, con feedback temporales, como se hace en el cine, en el que se intercalan testimonios de amigos que cuentan recuerdos sobre la pareja. Parte de nuestro éxito radica ahí, en saber transmitir el calor documental a base a imágenes y sonidos que la fotografía no permite. Es un nuevo arte concebido para prefabricar recuerdos”, destaca.

Tanya y Dhiraj TRAILER from reflejos|digitales on Vimeo.

Fotogramas peculiares que inmortalizan el suave y tembloroso sí quiero a través de montajes elaborados con ilusión por parte de un equipo para el cual sus clientes ya son como miembros más de la familia. Producciones que desgranan un amor en el tiempo o que incluso ofertan ediciones en directo que se emiten casi a la par que el enlace. Todo lo que las nuevas tecnologías permitan y todo lo que los clientes pidan es el objetivo principal de un boom audiovisual en auge. Un concepto que cobra cada vez más adeptos y seguidores, tantos que, como revela Antonio, “hay hasta parejas que llegan a cambiar la fecha de su boda o están meses en lista de espera para ver si podemos grabarles su historia, ya que nuestro principal problema es que muchas veces coinciden los enlaces y no podemos coger todos los trabajos por falta de tiempo”.

El equipo canario ha viajado a muchos países contratado por los novios.
El equipo canario ha viajado a muchos países contratado por los novios.

El precio estándar por un vídeo personalizado ronda entre 2.500 y 6.000 euros, en función de lo que demande cada pareja para su boda

“No obstante, sin el equipo actual sería totalmente imposible hacer el trabajo, pues aunque intentamos hacer una boda al mes, luego llegan otros, como septiembre,  en que nos coinciden cuatro o cinco enlaces a la vez. Por ello, hemos creado un directorio de videógrafos y, aparte, hemos tenido que crecer como empresa, pues actualmente la productora la integran editores y operadores de cámara que colaboran con nosotros. Aunque lo cierto es que sin mi mujer, Isabel, con Tinguaro como operador o con Tere como editora no habríamos llegado hasta aquí”, subraya.

Talleres de formación

Antonio Domingo confiesa que para su nuevo concepto de cine de bodas ha tenido como maestros a grandes profesionales americanos a los cuales ha seguido por Internet e incluso ha llegado a conocer en persona en los talleres a los que ha asistido a dar conferencias o en otros que ha organizado para formar a nuevos profesionales en España. “El primer taller que hicimos fue en 2010 en Barcelona. Recuerdo que el 90% de los ponentes eran videógrafos internacionales y yo el único español. Pero este año hemos llevado a cabo otro taller en Madrid y los porcentajes han cambiado, pues ya el 90% de los asistentes eran de España, con un alto nivel y unas firmas muy particulares. Algo que demuestra que aunque exista más competencia, nuestro país está entre los mejores a nivel internacional en este tipo de género”.

Omaira y Carlos · «Bailando nace el amor» · Postboda from reflejos|digitales on Vimeo.

Curiosamente, las bodas ya no solo están centrando el interés de los clientes a la hora de demandar los servicios de Reflejos Digitales, pues son muchas las parejas que ahora encargan un seguimiento de su vida conjunta a lo largo del tiempo, desde el embarazo, al nacimiento del bebé y a los primeros pasos que comienza a dar el fruto de ese amor. “Confían en mi mirada particular como videógrafo y quieren que sigamos grabando el proyecto de sus vidas. Además, otra nueva petición que nos está llegando es la de hacer pequeñas películas sobre los abuelos, unas particulares biografías que constituyen un bonito detalle para regalar. En definitiva, son las propias personas las que nos aportan las ideas para seguir, debido a la accesibilidad que ahora existe ante un producto hasta entonces impensable ”, recalca.

Omaira y Javier en pleno rodaje de su boda con Antonio Domingo.
Omaira y Carlos en pleno rodaje de su boda con Antonio Domingo.

Cine de bodas y emociones ante la cámara que recopila este canario en forma de arte. Un videógrafo que, en cambio, no guarda su particular historia de amor con su mujer, Isabel, en este género tan característico que ha logrado poner de moda. En definitiva, son sentimientos que cambian de formato y de lenguaje para tornarse en auténticas películas dignas de un Oscar, en las cuales, como todo gran final, el amor siempre triunfa.

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