FIRMAS Juan Velarde

Villancicos de Guantánamo. Por Juan Velarde

El concejal de Izquierda Unida en Torremolinos, Félix Martín, se ha empeñado en ser conocido no por su buena labor en el consistorio costa-sureño, sino por haber soltado una de esas bobadas que pasarán a los anales de la antología del disparate. Este caballero, que debe ser un amante apasionado de la libertad restringida del paraíso caribeño que conforma la Cuba de los Castro, acaba de soltar por su boquita de piñón que los villancicos que suenan en el Belén municipal no sólo es que sean molestos, sino que le recuerdan a los método de tortura de la cárcel ilegal de Guantánamo. Lo mejor de todo es que este caballerete se ha quedado así de a gusto, como si hubiese soltado una frase para la posteridad. Bueno, en parte sí, para la posteridad…de la esquizofrenia más absoluta.

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Este señor argumenta que, además, de que España es un territorio aconfesional, alega que viven en Torremolinos personas de otras culturas y de otras creencias y que, por tanto, habría que ser respetuoso con quienes no comulgan con la Navidad. Por tanto, remacha este miembro de la formación comunista, habría que cesar con la musiquilla de villancicos y contribuir a construir un clima de concordia. Insisto, el señor sigue sin ponerse rojo…de la vergüenza.

Quizá al señor Martín habría que explicarle algo tan sencillo como que le guste o no a gentes de otras culturas los villancicos, lo cierto es que están en España, que viven aquí y que en nuestro país lo de las canciones navideñas es algo que no nos van a quitar porque le moleste a una minoría. Cuando cualquiera de nosotros ha viajado a un país, pongamos Turquía, y nos hemos querido adentrar en alguno de sus templos, en alguna mezquita, hemos tenido que aceptar sus normas o que, por ejemplo, te revienten en pleno sueño porque un imán se pone a rezar desde lo alto del minarete. Puede que sean cosas que no me gusten, pero son las reglas del juego y cuando voy a casa ajena tendré que adaptarme y acoplarme a las reglas que me marquen. Eso es algo de cajón.

Sin embargo, aquí hay gente como Félix Martín que, lejos de respetar nuestras tradiciones, se las quiere cargar alegando que es una molestia y que supone la misma tortura que tienen que soportar los presos de Guantánamo. Este es el mal de nuestros políticos, que por un titular son capaces de decir la tontería más grande. Y si encima consigue minutos de televisión o de radio, más alimenta su absurdo ego.

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