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MODA. Joaquín Ponce de León, el fotógrafo que acaricia la luz. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz / Mónica Ledesma.- La luz juega a iluminar de sombras la oscuridad, acariciando suavemente la piel cual amante furtivo. Claroscuros que perfilan un mundo de sentimientos, que retratan un momento perdido en el tiempo y que cuentan una historia tras el suave sonido de un clic. Un particular y peculiar universo de imágenes que nos invita a soñar de la mano de uno de los fotógrafos que ha sabido poner su cámara al servicio de la elegancia. Un pintor de píxeles, un artista y un genio que aunque huye de etiquetas, su trabajo y su creatividad le han hecho ganarse un nombre propio en el mundo de la moda y la publicidad. Es Joaquín Ponce de León.

Más de 20 años avalan la trayectoria profesional de este sevillano de nacimiento, pero tinerfeño de adopción. Sus comienzos en el mundo de la imagen fueron innatos, pues con sólo siete años creó con sus pequeñas manos su primera cámara fotográfica a base de cartulinas. “Hice una caja a modo de prisma y delante le añadí un cilindro también de cartón y por abajo le hice una ranura en la cual introduje dibujos de flores y paisajes. Era como una Polaroid casera, con la que disparaba y sacaba mis fotografías, si se pueden llamar así”, recuerda entre risas.

Fotografía de Ponce de León para la firma de joyería tinerfeña Marta Moore.
Fotografía de Ponce de León para la firma de joyería tinerfeña Marta Moore.

Ponce de León, sevillano de nacimiento pero tinerfeño de adopción, lleva más de 20 años dedicado al mundo de la fotografía publicitaria y de moda

No obstante, poco tiempo después de esta experiencia escolar, su padre compró una cámara fotográfica real para captar los recuerdos familiares. “A mi aquella máquina me parecía mágica y con ella hice mis primeras fotos en casa. Creo que por ahí empezó mi interés por este mundo”, subraya Joaquín. En cambio, no sería hasta su adolescencia cuando gracias a la revista ‘Hits’ pudo tener la suya propia, una cámara estenopeica de plástico que venía de regalo con uno de estos ejemplares.

Retrato del fotógrafo Joaquín Ponce de León.
Retrato del fotógrafo Joaquín Ponce de León.

El artista ha tocado todos los géneros de la imagen y recientemente logró el segundo premio del II Concurso de Fotografía de Tenerife Moda

Cuando llegó el momento de elegir una carrera, curiosamente, Joaquín se decantó por estudiar Medicina. Cursó el primer año en Sevilla y fue cuando se enteró de que en su tierra también se podía estudiar fotografía. “Por aquel entonces, el periódico ‘El País’ comenzó a publicar sus magníficos suplementos en los que la fotografía era un todo y a mi me encantaba observar aquellas imágenes. Por ello, me decidí a abandonar la carrera y empecé a formarme como fotógrafo, pues influenciado por estos editoriales mi mayor ilusión era ser fotoperiodista”, añade.

“El problema que me encontré cuando empecé a estudiar, es que tuve una profesora tan mala que no me quedó otra que complementar mi formación con la ayuda de libros y manuales. Así fue como comencé a adentrarme y a auto formarme en todo lo concerniente a la parte más técnica de la imagen, descubriendo el mundo de la publicidad, en el que años más tarde comenzaría como profesional, precisamente con una campaña para la cerveza Dorada”, destaca el artista.

Iluminación

Joaquín concluyó sus estudios fotográficos y realizó diversos talleres de iluminación y de moda, hasta que en 1993 decidió pasar sus vacaciones en Tenerife y aprovechar para visitar a una amiga. Una maleta de ilusiones en la que incluyó un portfolio con algunos de sus trabajos. “Una vez llegué a la Isla visité varias agencias de publicidad a las que mostré mis fotografías. Como me comentaron que tenía posibilidades para trabajar aquí, y me gustó mucho Canarias, decidí trasladar mi residencia y empezar una nueva vida”, apunta.

Una de las campañas publicitarias realizadas por el fotógrafo.
Una de las campañas publicitarias realizadas por el fotógrafo.

Los inicios no fueron fáciles, pero poco a poco fueron llegando trabajos. “Empecé como ayudante de otros fotógrafos que venían a realizar producciones a la Isla, como Fernando Manso o Sarah Hawkings, entre otros, hasta que en 1997 fui asistente de imagen de Daniel Dicenta, el hijo de Lola Herrera. Cuando vio mi trabajo me ofreció irme a Madrid y fue allí donde aprendí como se mueve a nivel profesional un fotógrafo. Estuve un año trabajando a su lado y me enseñó muchísimo de lo que hoy sé sobre iluminación y composición. Hasta entonces había hecho varios test de fotos de moda y de publicidad, pero realmente a partir de ese momento fue cuando comencé a ser conocido”, indica el creativo.

Cuando su objetivo comenzaba a cotizarse a nivel nacional, una crisis personal le obligó a abandonar sus sueños y, por ende, su profesión. Rompió con todo lo conseguido y regresó de nuevo a Tenerife, en busca de una estabilidad emocional perdida. “Abandoné la fotografía por completo y cuando volví a la Isla me puse a trabajar conduciendo un camión como repartidor de comida precongelada. No quería dedicarme más a este mundo, pero tras un año volví a coger una cámara entre las manos y empecé a hacer fotos para mí. Sin quererlo empecé a dar mis primeros pasos en moda, un sector en el que encontré una válvula de escape porque me permitía ser más creativo. Me rodeé de un equipo con un maquillador y un estilista y empezamos a presentarnos a concursos que, afortunadamente, ganamos”, afirma el fotógrafo.

Los bodegones gastronómicos son otro de los fuertes del artista.
Los bodegones gastronómicos son otro de los fuertes del artista.

Una puerta que volvió a abrirle el paso al mundo de la imagen y a ser contratado para diversas campañas del Gobierno canario, Cabildo Insular o la Sociedad de Promoción Exterior de Tenerife, así como para publicaciones nacionales como ‘Alter Ego’, ‘Zero’ o ‘Elle’ e internacionales como ‘Vogue’, ‘Vogue Bambini’ o los catálogos del colectivo de diseñadores Tenerife Moda. Un período de éxitos que afianzó su carrera profesional y en el que, además, se erigió como fundador de la revista ‘AM, cultura y tendencias’.

Cuando su nombre y sus imágenes estaban en la cúspide de la fama, de nuevo el destino dio un giro a la vida de Joaquín Ponce de León. “En el año 2005 falleció uno de mis hijos y me hundí. Vendí mi casa y junto a mi mujer me despedí de todo y regresé a la Península, concretamente a Tarifa, donde abrí una tienda muy hippy”, recuerda con nostalgia.

En cambio, pese a este duro golpe, poco a poco volvió a refugiarse tras el objetivo de la cámara como terapia. Imágenes cargadas de sentimientos personales que durante un año van ayudando a mitigar el dolor de una ausencia. Así es como regresa de nuevo a la fotografía profesional y, además, a su tierra natal, donde estuvo dos años trabajando para diversos clientes.

Norh Sea, un trabajo de moda con gran carga emocional realizado en el muelle de Valleseco
Norh Sea, un trabajo de moda con mucha carga emocional, realizado en el muelle de Valleseco.

Afirma huir de etiquetas y se define como un fotógrafo ecléctico, al que le gusta trabajar en equipo sin los «egos» que abundan en su gremio

La llegada de la crisis económica hizo que muchos de los proyectos que tenía contratados quedaran paralizados por falta de presupuesto. Otro parón que tocó a su carrera pero que logró remontar cuando a su mujer le ofrecieron un trabajo en Tenerife, lo que motivó a Joaquín a regresar a la Isla “para empezar de cero”. Su hueco ya lo ocupaban otros profesionales, sus clientes estaban cogidos y el mundo de la imagen había dado una revolución, al pasar de lo analógico al digital. Un cúmulo de circunstancias que le llevan en 2006 a iniciar una nueva actividad, los workshops o talleres de fotografía que, ahora, plantea retomar con la finalidad de que “cada creativo encuentre su propia identidad, pues se cae en el error de que si algo funciona todos hacen lo mismo”, critica.

Caja de Muñecas, otro impresionante trabajo de Ponce de León.
Caja de Muñecas, otro impresionante trabajo de Ponce de León.
Sus imágenes transmiten  fuerza y sentimientos gracias al juego de la luz.
Sus imágenes transmiten fuerza y sentimientos gracias al juego de la luz.

Defensor a ultranza del trabajo en equipo, no comulga con el individualismo o el ego que muchas veces envuelve a su profesión. “Para determinados trabajos, como de arquitectura o paisajes el ego del artista está bien, pero en campañas o en editoriales de moda no lo concibo, pues todos somos eslabones de una misma cadena y si uno falla se romperá. Es cierto que un buen fotógrafo puede suplir una mala producción, pero soy de los que aboga porque la importancia del trabajo esté siempre en el grupo”, incide.

Uno de los últimos editoriales de moda realizados por Ponce de León.
Uno de los últimos editoriales de moda realizados por Ponce de León.

 «Cada foto es un mundo y cada trabajo una historia con una carga emotiva detrás», afirma el artista que se autodefine como un «ave fénix»

Recientemente obtuvo el segundo premio en el II Concurso de Fotografía convocado por el colectivo Tenerife Moda y que tuvo como escenario los paisajes de Garachico. Un galardón que le causó cierta sorpresa porque «aparte de que me presenté en el último momento y, además, realicé la sesión con 39 de fiebre, realmente no lo hice para llevarme un premio, sino para divertirme. A mi juicio, visto el resto de los trabajos creo que los premios de esta edición deberían haber quedado desiertos por parte del jurado, pues ninguna de las imágenes, incluidas las mías, eran merecedoras de ganar si realmente lo que se persigue con este concurso es una proyección internacional de la moda tinerfeña. Pero esto es una opinión muy personal», ironiza.

Imagen ganadora del segundo premio del II Concurso de Fotografía de Tenerife Moda.
Imagen ganadora del segundo premio del II Concurso de Fotografía de Tenerife Moda.

Joaquín Ponce de León se define como un fotógrafo ecléctico, pero sobre todo, como un ave fénix que resurge de sus cenizas tras cada obstáculo que la vida le ha hecho superar. Quizás por ello, aunque ha tocado casi todos los géneros fotográficos, asegura que no sabría cómo definir su estilo. “Sólo intento hacerlo lo mejor que sé y divertirme con cada fotografía. Cada encargo, sea de moda, de gastronomía o una boda, es un reto. Porque cada foto es un mundo y cada trabajo una historia con una carga emotiva detrás”.

La arquitectura es otro de sus géneros preferidos. En la imagen, exterior del HUC.
La arquitectura es otro de sus géneros preferidos. En la imagen, exterior del HUC.

En su opinión, el secreto de todo buen fotógrafo radica en un ojo que sepa captar el movimiento, la composición y la luz que rodea a cada imagen

Precisamente esto es lo que busca cuando mira a través del objetivo de su cámara Nikon, “que me de un pellizco el estómago, pues en cada una de mis imágenes juega mucho el sentimiento”.  Es, realmente, un fotógrafo que necesita sensaciones para poder plasmarlas a través de paisajes, bodegones o retratos que acompaña de una cuidada estética, donde la luz y la oscuridad se funden en un mágico abrazo para dar lugar a una obra de arte que, tanto en color como en blanco y negro, reflejan la fuerza y la esencia de la imagen.

El cantante Hugo, ex de Operación Triunfo, retratado por Ponce de León.
El cantante Hugo, ex de Operación Triunfo, retratado por Ponce de León.

Su secreto confiesa está en el ojo, en saber captar ese momento preciso, para inmortalizarlo entre haces de luz. No se cansa de experimentar nuevas técnicas para “no aburrirme haciendo siempre lo mismo”, tal y como demuestra ahora en sus nuevas fotografías, donde utiliza puntos de luz concretos para jugar a acariciar entre la oscuridad de la piel de la modelo. Además, aunque el mundo digital ofrece la ventaja del disparo económico, Joaquín sigue siendo un romántico al que, de vez en cuando, le gusta regresar al analógico. “Creo que los jóvenes fotógrafos se han perdido el poder del grano de la película, el estudiar una imagen antes de disparar o todos esos trucos que se pueden hacer para preparar un bodegón. Por ello, aunque trabajo en digital, muchas veces intento imitar ese momento de reflexión del analógico. Pero siempre, por encima de uno o de otro, lo que tiene que ser importante es la fotografía”.

Editorial de moda para la edición de Fashion&Friends.
Editorial de moda para la edición de Fashion&Friends.

Inmerso en nuevos proyectos, entre los que destacan diversas editoriales, una próxima campaña de Turismo o la dirección de un workshop de fotografía de moda para el mes de febrero, lo cierto es que Joaquín Ponce de León es un referente dentro del sector de la imagen, tanto a nivel de Canarias como en su proyección nacional e internacional con trabajos realizados en las Islas. Sus fotografías cuentan una historia sin necesidad de palabras, transmiten fuerza, emociones, provocan sentimientos y, sobre todo, se dejan acariciar al igual que esos amantes furtivos que se cuelan en su estudio para perderse entre la oscuridad de su luz.

2 Comentarios

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  • Muchas gracias a ti, Joaquín por permitirme contar tu historia. Un lujo conocerte en persona. Un beso.