FIRMAS Juan Velarde

La madre imputada por injurias, continua con sus quijotadas contra el docente inocente. Por Juan Velarde

La madre imputada por graves delitos de injurias y calumnias contra el docente de La Orotava, un entrañable profesor que goza del apoyo de toda la comunidad educativa, tanto padres como profesores, dado su buen hacer durante años, continúa con la irresponsable e indecente persecución contra él, a pesar de haber sido declarado inocente, por dos veces, con la sorprendente connivencia de la Consejería de Educación y algunos redactores de prensa, no capacitados para cotejar informaciones. Situación alarmante porque sigue poniendo en peligro la vida de la hija menor discapacitada del profesor, que depende únicamente de su sueldo para los obligados cuidados.

Ser profesor a día de hoy es un riesgo. Desprovistos de toda autoridad, hoy en día, ya que prácticamente no se les permite cargar a los niños con tareas, ni dar clases con libros, no se les puede casi suspender y, por supuesto, nada de regañinas pese a que estén molestando en el aula porque entonces vendrán los solícitos padres a protestar al centro y poner al director del mismo entre la espada y la pared. El problema es que esto ha ido a más y ya nos hemos metido en una senda farragosa, el de las interpretaciones erróneas y denuncias falsas.

En Tenerife conozco un caso de estas características, donde un docente, experto en Ciencias de la Educación, de acreditada trayectoria, se las ve y se las desea para vivir con y aguantar los embates, del acoso de la Consejería de Educación que parece haberse puesto del lado de una madre que no tiene los pies sobre la tierra, y camina impunemente, quijotada tras quijotada. Lo peor de todo es que hay un medio de comunicación que, lejos de intentar informar, se ha puesto del lado de la denunciante porque creen que para su público tiene más morbo pensar que un profesor pudiera estar acosando a una alumna, a pesar de que la justicia insista una y otra vez en lo contrario, y sitúe a la madre como imputada por pregonar semejantes calumnias.

La verdad de los hechos es que este docente, a pesar de haber sido declarado ya dos veces no culpable, como he dicho, la madre de esta estudiante ha seguido manchando el nombre del docente, en todos los lugares a los que ha ido, con la connivencia de cierto redactor, muy poco profesional a la hora de cotejar informaciones, de cierto periódico de Tenerife, metiendo el nombre del experto en un frente anti-pederastia cuyo presidente, sorprendentemente y en contra de cualquier conducta puramente prudente, como cabría esperar en estos casos, llama al colegio dando el nombre del profesor inocente, proporcionado por la mencionada madre, pidiendo responsabilidades y amedrentando a la dirección; un hecho simplemente aberrante y tremendamente irresponsable, para alguien que está al frente de una asociación que trata temas tan serios.

Pasados los meses, la madre sigue exigiendo a la Consejería que se tomen medidas con respecto al profesor, y no tiene el mayor sonrojo a la hora de blandir el falso argumento de que su hija fue trasladada a la fuerza a otro centro. Falso, la petición la realizó ella misma, como hemos podido comprobar. El problema es que esta señora sigue con su historia buscando lo que no es, intentando perjudicar a un docente con comportamiento intachable, que cuenta con el respaldo por parte del APA del centro y el propio claustro de profesores, como ya he dicho.

Gente como la madre de esta alumna, que vive en otra realidad paralela, creen que por contar la mentira más grande y más morbosa va a poder sacar pasta así porque sí, u hacer daño gratuito para suplir sus supuestas propias frustraciones, cualesquiera que fuesen. Esta señora está imputada en un procedimiento por injurias y calumnias muy grave y aún así continúa con su cruzada con el único ánimo de hacer daño, sin que nadie la frene, reclamándole a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, que aparte de su trabajo a este docente inocente. Es más, el maestro tiene una hija con una gran discapacidad, como ya he dicho, y tanto él, y como toda su familia se están viendo afectados por todo este desproporcionado tema que ha tomado unas dimensiones descomunales y fuera de lugar. La pretensión de esta madre, basada en el desprestigio y el acoso y derribo, es dejar, sin sustento familiar, a una persona inocente y declarada inocente, de las acusaciones vertidas, algo simplemente despreciable.

Ahora bien, ¿qué hace la Consejería frente a estas acusaciones falsas de una madre? Presionar al docente con el consiguiente daño que esto supone y desequilibrar la balanza en favor de una mujer imputada, que muy probablemente acabe condenada, dada la contundencia de las pruebas y testigos contra ella, permitiendo el linchamiento de un honesto profesor, cuyo único delito ha sido intentar ayudar a su alumna como experto pedagogo que es.

Por último, cabe señalar que la imputación y probable justa condena de esta señora, implicaría que aquellos que se han sumado a sus incesantes quijotadas, y reiterativas calumnias, serán igualmente penalmente responsables como ella, o al menos, eso espero yo. Si de verdad nos importa la educación de nuestros hijos e hijas, personas como esta señora deben ser sancionadas con dureza por la justicia, dado el daño que causan a la sociedad con sus delirantes e injustificadas conductas.

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