FIRMAS Marisol Ayala

Tres años sin el periodista Salvador Sagaseta. Por Marisol Ayala

Hace tres años -17 de noviembre 2010- que nos dejó quien fue una de las firmas más brillantes del periodismo canario. Periodista y escritor dejó un hueco que nadie ha podido ocupar; Salvador Sagaseta.

El periodista y escritor canario, Salvador Sagaseta Illurdoz, falleció hace 3 años en el Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, tras sufrir un proceso oncológico contra el que se rebeló con indisciplina. De Salvador Sagaseta, a quien admiré y quise, podría hoy contar muchas cosas pero a veces el silencio es el mejor homenaje al amigo con quien compartí tantas horas de charla, barras y discusiones. Vayan hoy estas líneas como recuerdo a la pluma, brillante y ácida, sin medias tintas, que fue Sagaseta. La última disciplina profesional de Salvador la desarrolló en su página “Archipiélago Veneno” que publicó en La Provincia y que tuvo que suspender cuando su mala salud comenzó a pasarle factura. Viví a su lado, muy cerca, su lucha por vivir aunque en esa batalla Sagaseta no se privó jamás de sus placeres, los que quiso. Solo en su honor destacaré que vivió como quiso y murió sin molestar a nadie. Sagaseta fue una de las firmas más leídas y respetadas del periodismo en Canarias y por las redacciones aún se recuerdan los altercados que hemos vivido sus compañeros y que llamábamos “las cosas de Salvador…”. Grandiosas peloteras.

Salvador Sagaseta
Salvador Sagaseta

 

Provocador nato, polemista encantado de serlo, vivió contra corriente y sin embargo la vida le jugó dos malas pasadas teniendo en cuenta que mi amigo quiso siempre dar imagen de duro, alejado de sensiblería: Una adorar a un perrillo que le acompañó hasta sus últimos días y sentir pasión por su nietita sueca cuya foto guardaba en la cartera. A él, que iba de duro, de personaje incapaz de sentir afecto, la nieta y la perrita le humanizó. Salvador vivió como quiso y le permitió la vida. No le fue mal. Una charla con él era una bomba de relojería de la que nunca sabías cuando iba a explotar. Hombre de izquierdas, militó en el Partido Comunista y mantuvo su opción política hasta las últimas consecuencias. Cuando hace unos años alguien le recriminó que había caído en las redes del capitalismo porque tenía una nómina su contestación fue aplastante: “Soy un comunista en el año 2011. Búscame un solo comunista de mi quinta que viva como yo; en un piso de alquiler y con televisor en blanco y negro…”.

El joven Salvador Sagaseta estuvo detenido en la prisión de Barranco Seco por pertenecer al PC y publicar en el Diario de Las Palmas “La Maleta”, un poema de Pedro Lezcano, con quien mantuvo durante toda la existencia de aquel una guerra personal del que fuimos testigos sus amigos. Se exilió en Italia y Suecia y de su estancia en las cárceles franquistas escribió un libro donde relataba sus experiencias en prisión. Una noche, ya enfermo, nos vimos en el pub “Barlovento” porque quería escribir algo sobre el “Corredera” para mi blog. Nos citamos, llevé el portátil y finalmente no escribió nada. No tenía ganas; lo aplazamos y de madrugada lo dejé en su casa. Ya había comenzado su decadencia.

Una de sus secciones más populares del periodismo de los últimos años fue su “Huevo de oro” un galardón virtual envenenado y temido. Diariamente Salvador publicaba en su página de La Provincia un “huevo” que dedicaba en positivo o negativo a personajes de la vida social de las islas. En apenas seis líneas hacía un perfil cruel o generoso del personaje de actualidad. Sálvase quién pueda. Recuerdo hoy la muerte de Salvador Sagaseta, amigo querido, compañero insustituible de muchos años que nunca quiso ni Internet ni los ordenadores porque consideraba que eran medios fríos, poco cálidos y no los entendía.

Sigue vivo en el recuerdo de sus amigos. Hace tres días Salva entró de nuevo en nuestras vidas cuando de pronto tres periodistas nos vimos recordando “sus cosas”.

Genial Salvador.

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