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Canarias no se vende, se defiende. Por Paulino Rivero

Ni las amenazas ni el dinero de Repsol, ni la llamativa complicidad del Gobierno de España con la multinacional petrolera, podrán acallar el clamor institucional y ciudadano de la sociedad canaria en contra de las prospecciones.

No queremos un futuro hipotecado por los balances empresariales de una compañía, tampoco queremos ser moneda de cambio en las guerras de su accionariado. Los canarios no queremos que una marea negra de intereses que no son los de esta tierra amenace el presente y futuro de nuestras Islas.

No cabe apelar al interés general, porque no lo es el balance de una multinacional. Y, a quienes dicen que lo que está en juego es el interés general de España, cabría preguntarles si el interés general de España acaba en Cádiz.

Ha dicho no al petróleo el Parlamento de Canarias, el Gobierno, los cabildos y ayuntamientos de Lanzarote y Fuerteventura. Canarias ha dicho no al petróleo y lo seguirá diciendo cuantas veces y en cuantos lugares sean precisos para que se abandone definitivamente este disparatado proyecto.

A los canarios no se les engaña con cantos de sirena, pues eso y no otra cosa son las promesas de supuestos miles de empleos, o los anuncios de inversiones millonarias.

Canarias no está en venta. Nuestro petróleo es la naturaleza, nuestro cielo, nuestro mar, nuestros paisajes.

Como cientos de miles de voces proclaman en movilizaciones por toda España en defensa de los servicios públicos, que sepan en Repsol y en el Gobierno del Estado que Canarias no se vende, se defiende.

Nuestro bien más preciado es la naturaleza, nuestra biodiversidad; y son estos valores, que nos convierten en el mejor destino del mundo, los que apuntalan al turismo como principal fuente de riqueza de nuestro Archipiélago.

La energía por la que apostamos es la del viento y la del sol. Ese es nuestro proyecto. Una Canarias que avance apoyándose en un desarrollo verdaderamente sostenible y en un crecimiento inteligente.

Afortunadamente, cada vez son más las voces que se levantan en contra de los planes de Repsol en nuestras aguas.

Así quedará de manifiesto con el inicio formal de una campaña internacional que se presentará mañana, lunes, en Madrid.

Los canarios no estamos solos en esta batalla.

A la causa en contra del petróleo se han sumado numerosas organizaciones en el ámbito estatal e internacional que consideran esta lucha como propia, a las que agradecemos profundamente su compromiso.

Contamos con innumerables informes científicos que alertan de los riesgos extremos de la aventura petrolífera, entre ellos algunos de gran significación, como el del Consejo Científico del Comité Español del Programa Hombre y Biosfera de la Unesco. O el dado a conocer esta misma semana del Instituto de Turismo y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Las Palmas de de Gran Canaria, sosteniendo que el estudio de impacto ambiental presentado por Repsol no aborda en ningún momento una evaluación de costes y beneficios sociales del proyecto, ni considera la vulnerabilidad de la economía canaria, centrada en el turismo.

Tenemos sobrados argumentos para mantener una posición beligerante en contra de un proyecto que pone en riesgo el trabajo de cientos de miles de personas y la riqueza de todo el Archipiélago.

A la prepotencia de Repsol responderemos con la fuerza de la razón y con sentido común. Intensificaremos las acciones -políticas, sociales y jurídicas- para impedir este atropello a las Islas y para que se tenga en cuenta el pronunciamiento mayoritario de los canarios.

Repsol y el Gobierno de España saben que las principales instituciones de las Islas y numerosas organizaciones sociales han manifestado su rotunda oposición a las prospecciones. Esa voz debe ser escuchada. Lo contrario constituiría un atentado a los principios democráticos más elementales por parte de quienes están promoviendo un proyecto ignorando a la sociedad canaria.

En ese sentido, organizaciones no gubernamentales de Canarias, del resto de España y de Europa, fundaciones culturales, gobiernos y administraciones públicas en activo, sindicatos, fuerzas políticas de muy diverso signo y de distintos territorios, entidades científicas, portavoces de miles de personas voluntarias y de ciudadanos del mundo volverán a manifestar mañana, en Madrid, su rechazo frontal al proyecto de una compañía petrolífera –que el Gobierno de España defiende como propio- que niega a los canarios el derecho a elegir un modelo propio de desarrollo o, lo que es lo mismo, a garantizar un futuro para las generaciones del mañana.

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