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Cinco mujeres que no subirán al cielo, una novela de Juan Andrés Herrera. Por Eduardo García Rojas

Van más lento de  lo que pensaban. El barro del camino, la fuerte lluvia y el viento han transformado la carretera en un paisaje irreconocible. Parece como si hubiesen enfermado de la  vista y no pudieran ver sino formas borrosas, asustadizas imágenes que se mueven cual ánimas de lodo y agua.”

(Cinco mujeres que no subirán al cielo, Juan Andrés Herrera. Colección: G21 Narrativa Canaria Actual, Ediciones Aguere / Ediciones Idea)

La colección G21 Narrativa Canaria Actual ha ido haciéndose un hueco a medida que pasan los años. Lo que comenzó como una apuesta divertida y entre amigos, tiempo después ha terminado por convertirse en una realidad que, pese a sus inconstancias, ya ha hecho historia en el universo literario y editorial del archipiélago. Lo que no es poco, más si tenemos en cuenta que son malos tiempos para arriesgadas aventuras editoriales.

Cinco mujeres que no subirán al cielo, del escritor y ahora también editor Juan Andrés Herrera, es el último volumen que se suma a esta iniciativa y como otros tantos de los libros publicados en G21, no tiene nada que ver, aparentemente, con lo publicado por otros compañeros de colección.

Éste es, a mi entender, uno de los mayores logros de G21, una iniciativa que dirige contra viento y marea Ánghel Morales a quien en su apuesta por dar a conocer lo que se cocina literariamente en la actualidad en Canarias, no hace ascos a lo que se podría entender como comercialidad, término que se asocia a la literatura de géneros.

En G21 ha tenido así cabida desde la distopía con mensaje (El peso del tiempo, de Gerardo Pérez Sánchez); al policíaco como festivo divertimento pulp (El sueño de Goslar, de Javier Hernández Velázquez); el relato de fantasmas (Julia y la guillotina, de Jonathan Allen) hasta la novela con conciencia y ánimo provocador que podría estar representada por Cucarachas con Chanel, de Dr R (JRamallo); El centro del gran desconocido, de Eduardo Montelongo y Malpaís, de Víctor Conde, entre otros.

Se suma a esta lista que, supuestamente no guarda orden ni concierto, un nuevo título: Cinco mujeres que no subirán al cielo, una curiosa y entretenida novela de aventuras, más próxima al thriller y que firma Juan Andrés Herrera, autor de otra novela, La casa de las flores rotas, pero que ahora cambia radicalmente de registro y de intenciones.

Tal y como advierte su título, Cinco mujeres que no subirán al cielo está protagonizada por cinco mujeres, cuatro de ellas víctimas de malos tratos y una psicóloga que procura que se reconcilien con ellas mismas. Todas ellas habitan una casa de acogida que mantiene un enigmático multimillonario.

La muerte del mismo, obliga al quinteto protagonista a buscarse la vida tras conocer el origen de la fortuna de su benefactor: un ladrón de objetos religiosos.

Juan Andrés Herrera procura a lo largo del relato dar coherencia a sus personajes, y quizá aquí se encuentre lo mejor de una novela que transporta al lector desde un lugar remoto de Tenerife a un pueblecito igual de remoto de la república de El Salvador, llamado La Virgencita, al tiempo que va dotando de sustancia las razones que anima a cada una de sus particulares heroínas.

Heroínas porque luchan contra los demonios que las han anulado como mujeres, lo que da como resultado, paradójicamente, que el personaje con menos conflicto de la novela, la psicóloga, sea a la postre el menos preparado para enfrentarse al robo que deben de realizar para resolver su futuro.

Tiene gancho e ironía Cinco mujeres que no subirán al cielo. Y es además un relato que logra lo que quiere: que el lector se evada de la realidad. Lo que se agradece, tras leer tantas y tantas historias que huyen de la evasión como si de un mal innecesario se tratara.

Novela lineal y sin demasiadas complicaciones, Cinco mujeres que no subirán al cielo deja entrar, y entretiene. Lástima que la estructura que la sostiene tiemble en ocasiones y que la variedad de personajes a veces, solo a veces, resulte algo confusa.

Con todo, y al margen de otros errores que la reblandecen, la novela de Juan Andrés Herrera se lee con interés si usted es aficionado a los misterios y espera lo que, previsiblemente, sea una inevitable redención de cinco mujeres que, transitando por el infierno, al salir de él probablemente se conviertan en otras personas. En mujeres completas.

Cinco personajes, en definitiva, que tras las experiencias que han desfigurado sus vidas, sí que merecen subir al cielo.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.

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