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MODA. Mimò, derroche de fantasía a todo color. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz / Mónica Ledesma.- Ella es feliz en su pequeño taller de sueños, donde sus manos se mueven con precisión dando forma a hermosos motivos que brotan de su imaginación. Enamorada de la feminidad y del arte del bordado traslada sus musas a unos diseños que han nacido para vestir de coquetería a la mujer. Hilos que tejen un arcoíris de fantasía, telas que se funden entre pasamanería y piedras semipreciosas que dan el toque de elegancia a unas creaciones originales, diferentes y divertidas que conforman la esencia de una de las firmas emergentes de la bisutería y del mundo del complemento: Mimò.

Las manos de la tinerfeña Mónica González se han convertido en la rueca del glamour de un universo de seducción, donde maxicollares, pulseras y puños para chaquetas o botines son el complemento perfecto para esa mujer urbanita y chic. Piezas artesanas que irrumpieron en el mundo de la moda  hace cuatro años, cuando su creadora decidió ampliar su círculo de ventas. “Siempre había sido un hobby para mi, pues en realidad mi profesión es decoradora de interiores y hasta hace poco trabajaba como delineante en un estudio de arquitectura. No obstante, un día decidí romper con esa rutina y dar un cambio radical a mi vida. Así nació Mimò”, explica.

La diseñadora Mónica González, alma mater de la firma de bisutería Mimó. / Foto: David Domínguez.
La diseñadora Mónica González, alma de la firma de bisutería Mimó. / Foto: David Domínguez.

La diseñadora Mónica González creó hace cuatro años su firma de bisutería Mimò, especializada en joyas artesanales realizadas con hilos y pasamanería

Sus primeros pasos en el campo empresarial fueron broches con caritas de muñecas que confeccionaba con fieltro y que vendía entre sus amigas. El boca a boca fue aumentando la demanda y comenzaron a llegar los pedidos en tienda, por lo que decidió ampliar la oferta a diademas y pulseras, que además de en fieltro también confeccionaba en piel. “Al poco tiempo se empezaron a poner de moda los collares XXL y fue cuando comencé a aprender las técnicas del patchwork, tanto en tela como en piel. El primer collar que hice de este tipo fue personal, pero de nada que me lo puse empezaron los encargos. Fue tal el éxito que terminé realizando hasta exposiciones en La Orotava sobre mi técnica”, recuerda Mónica.

Los maxicollares de esta firma tinerfeña se han hecho muy famosos por su originalidad. / Foto: David Domínguez.
Los maxicollares de esta firma tinerfeña se han hecho muy famosos por su originalidad. / Foto: David Domínguez.
Collar y pulsera de Mimó, inspiradas en el mar.
Collar y pulsera de Mimó, inspiradas en el mar.

La firma tinerfeña prepara ahora una pequeña colección para tiendas, aunque su principal medio de venta es online o en pop-up store itinerantes

Un arte hecho moda que llamó también la atención de la organizadora de Fab Mark, Amuhaici Luis, quien animó a Mónica González a formar parte de este colectivo que promociona a las nuevas firmas independientes de artesanos y diseñadores locales a través de la celebración de pop-up store itinerantes. “Creo que mis diseños gustan porque se salen de lo común, son diferentes y además muy llamativos, tanto que visten por si solos. Siempre me gustó trabajar con hilos y telas pero con las manos, pues a la máquina de coser le tengo hasta manía”, comenta entre risas.

“Me divierte crear estas piezas, las cuales confecciono combinando muchos materiales, desde hilos de colores a flecos, galones de tapicería, cuerdas de escalada, borlas e incluso tubos de metal. Es una labor meticulosa que realizo a base de pegar a la base uno a uno todos los elementos que utilizo, para después proceder a montar sobre ellos las piedras”, indica.

La combinación de hilos,pasamanería y pedrería, características de la firma. / Foto: David Domínguez.
La combinación de hilos,pasamanería y pedrería, características de la firma. / Foto: David Domínguez.

Una minuciosa labor sobre la cual se engarzan momentos, ilusiones y tendencias con un aire étnico y colorista que nos transporta con la imaginación hasta culturas lejanas como la India, Perú o África. Un mapa mundi de sensualidad que se enhebra a la piel para resaltar entre la vistosidad de unos maxicollares de largas dimensiones que llegan hasta el ombligo, se acortan en forma de gargantilla o de los que penden curiosas formas triangulares.

Inspiración

Imaginación que vuela desde la mente de Mónica hasta un boceto previo sobre el cual comienza a realizar el prototipo de cada nuevo diseño. “Normalmente la inspiración me llega durmiendo o cuando veo algún material que me atrae, tanto en un viaje como en una tienda. A partir de ahí empiezo a darle forma en mi cabeza y a bordarlo, mezclando y combinando muchos colores que en un principio parecen no tener sentido, pero que al final se transforman en una pieza de armonía”, detalla.

Una labor de precisión que, como la artesana señala, puede llevarle entre un día o una semana de trabajo por pieza. “Dependiendo de la idea que tenga, el tiempo en hacer el molde de un collar, por ejemplo, varía mucho. Aunque lo más curioso es que muchas veces de esa primera intención con la que comienzo un trabajo, al final termina siendo otra cosa diferente”.

Son piezas que visten por si solas debido a su ornamentación. / Foto: David Domínguez.
Son piezas que visten por si solas debido a su ornamentación. / Foto: David Domínguez.

Otro hecho característico de las creaciones de Mimò es el reciclaje. “Aprovecho cualquier material para mis diseños, como tuberías de plomo para la base de algunos de los collares. Algo que, aparte de contribuir con el medio ambiente, también viene motivado por la dificultad que tengo en Tenerife para encontrar lo que necesito para hacer este trabajo, un hecho que me limita mucho. Si viviese en otra parte del mundo, donde tuviera acceso a todo lo que se me ocurre, creo que no pararía de elaborar piezas”, afirma.

De hobby al mercado

Lo cierto es que Mónica González ha logrado que lo que comenzó siendo un hobby sea hoy en día todo un derroche de arte multicolor. Piezas variopintas y sobre todo seductoras que atraen la mirada y el corazón a unos precios que, además, no son nada excesivos para el gran trabajo artesano que conllevan, pues oscilan entre los 10 y 30 euros. “De momento mi producción se vende en pop-up a las que asisto o en tienda online, a través de mi página de Facebook (mimocomplementos). Hasta hace dos años también lo hacía en tiendas de La Laguna, Santa Cruz y El Médano, pero al final no me compensaba porque tienes que bajar mucho el precio y no era rentable”, especifica la artesana.

Cada pieza está hecha a mano por la artesana Mónica González. / Foto: David Domínguez.
Cada pieza está hecha a mano por la artesana Mónica González. / Foto: David Domínguez.
Collar largo en tonos rosas y blancos.
Collar largo en tonos rosas y blancos.

Mimò es una firma independiente que intenta abrirse hueco en el mercado canario «a pesar de las pocas ayudas que reciben los emprendedores»

No obstante, como la demanda de pedidos sigue en aumento por parte de espacios multimarca, Mimò anuncia la creación de una colección cápsula a partir del próximo mes de enero que se venderá sólo en tiendas. “Será mi primer catálogo, en el que incluiré unas diez piezas que podrán adquirirse en determinadas boutiques de la Isla. Así ampliaré mercado y, aparte, podré seguir creando cada día como hasta ahora”, resalta.

Respecto a si prevé ampliar a nuevos complementos e incluso al hombre es tajante. “Voy poco a poco. Ahora acabo de incorporar los puños bordados, que son ideales para cambiar el look de una chaqueta e incluso se pueden adaptar a botas o botines gracias al velcro adhesivo que llevan incorporado. En cuanto al hombre, lo cierto es que no me lo he planteado, pues sinceramente no soy capaz de verlo con mis piezas. Por eso no he tocado este sector, aunque no lo descarto”.

Los nuevos puños decorados de Mimo, ideales para chaquetas o botines. / Foto: David Domínguez.
Los nuevos puños decorados de Mimo, ideales para chaquetas o botines. / Foto: David Domínguez.

Tampoco entra en sus planes futuros abrir tienda propia, pues “me esclavizaría mucho y no tendría tiempo para atender a mi familia y poder seguir creando. Aunque es cierto que este hobby ahora es remunerado, lo que no quiero es que deje de seguir siendo eso, algo que me entretiene y me gusta hacer”. Una pasión que se transforma en un vuelco al corazón cuando ve a alguien que no conoce luciendo alguna de sus creaciones. «Es muy emocionante encontrarte con una persona por la calle con una de mis piezas, pues eso significa que a la gente le gusta lo que hago y es una recompensa», matiza.

Falta de ayudas

Las pulseras son otro de los fuertes de esta firma tinerfeña.
Las pulseras son otro de los fuertes de esta firma tinerfeña.

Emociones que se enhebran a telas, que se adhieren a la piel, que se transforman en magia para lucir pero tras las cuales hay un esfuerzo, muchas veces, olvidado y, sobre todo, escaso de ayudas. “No se puede vivir de este trabajo, al menos como lo tengo planteado. Lo que gano es muy justo y me da para invertir en materiales o para algún pequeño capricho. Pero poco más. A diseñadores y artesanos independientes nos cuesta mucho hacernos un hueco en el mercado y, al menos en mi caso, al no tener un ingreso fijo tampoco me facilitan alguna vía para ser autónoma, a pesar de ser emprendedora. Por tanto, para poder comercializar mis creaciones he tenido que darme de alta en el Impuesto de Actividades Económicas”, añade.

Collar de hojas de piel en alegres colores para ponerle alegría al invierno.
Collar de hojas de piel en alegres colores para ponerle alegría al invierno.

Una batalla burocrática que, en su caso, asegura que limita su arte y su producción. “Si eres autónoma puedes comprar al por mayor o te dan ayudas para adquirir maquinaria, pero como no utilizo máquinas, sino que éstas son mis manos, no me dan nada. De ahí que la mayor parte de lo que gano con cada venta se vaya en adquirir nuevos materiales que tengo que comprar al detal”, puntualiza con tristeza.

Pese a ello, la diseñadora Mónica González se resiste a que sus sueños se esfumen tras tantos años dedicada a esta pasión, al igual que se niega a que las piedras que pueda encontrar en su andar le resten un àpice de esa ilusión que pone en cada una de sus creaciones. Así, regresa vestida con una sonrisa a su pequeño taller para preparar los nuevos encargos de Navidad. Una habitación casera que conforma su peculiar mundo de fantasía, en el que decenas de cajitas atesoran piedras, telas e hilos de colores que bordarán de seducción todo el universo Mimò.