FIRMAS Juan Velarde

Belén Esteban o cómo pasarse de la raya. Por Juan Velarde

Se veía venir. Belén Esteban ha escrito (bueno, eso dice ella) un libro y está de ‘road show’ por los programas de la pantalla amiga. ¿Y qué tiene que decir la que pomposamente llaman la ‘Princesa del pueblo’? Pues nada. Más allá de que reconoce que se tenía que meter droga para poder aguantar en pie durante determinados momentos, la obra en cuestión no aporta nada que no supiéramos ya, básicamente porque toda su vida ha sido televisada, fotografiada y hasta tuiteada. ¿Quedaban secretos que conocer? Pues prácticamente ninguno, pero siempre habrá una legión de incondicionales que se tiren en plancha en su librería habitual y se hagan con un ejemplar de ‘Ambiciones y reflexiones’ (original, la chica, desde luego no es a la hora de poner títulos).
Lo que Belén Esteban demuestra con la publicación de su libro es que cualquiera en este país puede sacar una obra. Todos somos potenciales escritores, tan solo tenemos que currarnos una trama, una historia que contar (y si tiene dosis de escándalo, mejor que mejor). Lo importante es estar en el lugar adecuado en el momento preciso. A ver, esta señora compitió con miles de exacerbadas fans que le tiraban bragas, ligas y sujetadores en aquellas corridas taurinas sólo para ellas que organizaba Jesulín de Ubrique. Ella supo arrimarse al diestro mejor que ningún toro y de ahí saltó a la fama y a entrar en una espiral de exclusivas con rupturas, reconciliaciones, boda, nacimiento y los ‘Andreíta cómete el pollo’.

Después, relaciones de medio pelo, otro arrejuntamiento con Fran Álvarez y de nuevo vuelta a estar en el papel couché con constantes idas y venidas hasta acabar, una vez más aireando todos los trapos sucios, pelearse con medio cortijo de ‘Sálvame’, reconocer unas adicciones (que posteriormente se transformaron en drogas) y acabar desapareciendo y engordando como una ternera, tanto corporalmente como el cheque que habrá percibido por ese libro y por la ronda de entrevistas por las que, probablemente, también se lleve su propina.

Sin embargo, se supone que el regreso al primer plano mediático de la Esteban estaba motivado por su plena recuperación y se ha visto que, a las primeras de cambio, sufre una recaída (según dicen por una dosis mal medida de insulina y con un numerito de circo para que los equipos de emergencias médicas entrasen en el chalet de la de Paracuellos). Bien haría la ‘Princesa del pueblo’ en ponerse en manos de profesionales y alejarse del tóxico ambiente que le rodea. Salir en televisión, ahora mismo, no es lo que más le conviene, por mucho que tenga que promocionar su libro (o simulacro del mismo, claro).

 

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