FIRMAS

In Memorian, Juana Hodgson Lecuona. Por Jesús Pedreira Calamita

Muchos, entre los que me incluyo, tuvimos en la infancia una familia además de la que formaban nuestros padres, hermanos y primos. Era la de nuestros íntimos amiguitos y sus padres. Éste es el caso que me trae a glosar los recuerdos de mi otra familia con motivo del fallecimiento de la madre de mi querido amigo Ricardo, Dña. Juana Hodgson Lecuona.

Me dieron la noticia a primera hora de la mañana. Sabía que estaba enferma desde hace tiempo, pero cuando me enteré de la luctuosa noticia lo sentí en el fondo de mi corazón.

Recuerdo perfectamente desde mis escasos cinco años cuando iba a jugar con su hijo Ricardo a su casa. Siempre me atendió correctamente, y a lo largo de todos estos años supe que estaba ante una gran Señora.

Las etapas infantiles las recordamos toda nuestra vida. Son años de formación, de vivencia nuevas, de creación, de juegos, de divertimento.

Me gustaba y disfrutaba al máximo en los veranos de su casa de Aguamansa. Siempre he sido una persona muy urbana, y quizás por ello, el contacto con la naturaleza en la casa de los Arroyo Hodgson era para mí un privilegio. Veía amanecer, hacer las labores del campo y de la ganadería, el riego de los árboles frutales, y los preciosos atardeceres.

Juana Hodgson siempre irradiaba serenidad, cariño, bondad, templanza, y cultura. Era una mujer sabia, disfrutaba con su marido e hijos, y tenía siempre presente el buen hacer y la corrección.

Pasaron los años, y aunque ya no la veía frecuentemente siempre la recordaba. Tenía pasión por la cultura…y hasta por el fútbol. Es imborrable su insistencia en querer satisfacerme cuando iba a visitarlos y su  mirada luminosa y cálida.

Son de las personas que dejan una huella imborrable en nuestra vida.

Juana Hodgson Lecuona descanse en paz.

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