FIRMAS

HISTORIAS DE UN ERASMUS. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Por Antonio Herrero Álvarez

Son numerosas las quejas sobre el Sistema Sanitario Español, que si las listas de espera son largas, que si faltan médicos, que si la comida escasea y un largo etcétera.

Hace escasos días conocí la sanidad italiana, y la sorpresa les puedo asegurar que no fue grata.

Una de mis compañeras de Erasmus, Miriam, tenía un pequeño eccema en la espalda y ante el miedo y la preocupación de que se le extendiera decidimos acudir al hospital más cercano y dada la hora, las ocho de la tarde, no nos quedó más remedio que entrar por urgencias.

La primera impresión he de reconocer que fue agradable. Hospital en pleno centro de Florencia, recientemente remodelado y limpio. El registro como era de esperar fue rápido, DNI y te dan una pulsera identificativa. Lo que me sorprendió fue que la tarjeta sanitaria europea no sirve para absolutamente nada.

Tras pasar el registro, uno tiene claro que tiene que esperar, que hay enfermos más graves, y de ahí que se llamé urgencias.

Sin embargo, cuando ves que el tiempo de espera supera largamente lo soportable, y que delante de ti pasa gente que camina por su propio pie, te empiezas a impacientar.

Pasadas más de dos horas, decidimos dirigirnos al mostrador para ver  el porqué de la demora. Dicho y hecho, en menos de 3 minutos mi compañera fue atendida por un médico que la citó para el día siguiente con un dermatólogo.

Factura médica en Italia

La sorpresa vino cuando nos dieron la cita, ya que por el simple hecho de no ser italiano, o no poseer la tarjeta sanitaria italiana,  aunque poseas la inservible tarjeta sanitaria europea, la visita a Urgencias cuesta 22 euros y por si esto no fuera poco, la cita para el dermatólogo otros 22 euros.

Tras nuestro lógico enfadado, un enfermero, polaco por cierto, nos informó que se debe pagar antes de siete días ya sea a través de un terminal colocado estratégicamente a la salida del hospital, por transferencia bancaria o enviando un giro, y que lo que debemos hacer es una vez volvamos a España presentar el pago de la factura a la Seguridad Social o en caso de tener seguro privado a este, y esperar meses o incluso años hasta que nos lo devuelvan.

En resumidas cuentas, procuraré que no me ocurra nada grave en Italia o me exigua beca irá destinada a pagar las facturas sanitarias.

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