FIRMAS Juan Velarde

Brito: Atractivos alguacilescos contra San Telmo. Por Juan Velarde

A Marcos Brito le importa una higa el futuro económico del Puerto de la Cruz. Al alcalde portuense no le importa que los comercios de la zona de San Telmo estén perdiendo un fortunón diario merced a las vallas que se les han colocado delante de sus puertas. El edil, cual senador romano que hace de su oronda voluntad una cuestión de Estado…local, ha dicho por activa y por pasiva que el muro de este popular y bullicioso paseo de la ciudad turística se derriba y punto pelota. No hay quien pueda sustraerse al atractivo dialéctico del máximo responsable del grupo de Gobierno del Puerto de la Cruz. Sus argumentos son prácticamente irrebatibles: me cargo el muro porque me da la gana (no entrecomillo la frase porque seguro que no responde con exactitud al cuidado y almibarado verbo de don Brito).

Sé de sobra que el colectivo Maresía está llevando a cabo una labor impagable para despertar conciencias. El pueblo tinerfeño, en líneas generales, está adormilado, adormecido, sin espíritu de lucha, que se deja mangonear sin demasiada oposición. Seguramente, para nuestra desgracia, para quienes llevamos este rincón del norte de la isla del Teide en lo más hondo de nuestro corazón, al final el Ayuntamiento se saldrá con la suya, que no es otra que demoler el muro de San Telmo para habilitar un paseo diferente con otro mobiliario que, dicho sea de paso, no le sale gratis al ciudadano. Seguro que toca meter una subida de impuestos local.

El problema es que el altavoz mediático de Brito tiene demasiado predicamento en el Puerto de la Cruz. El dueño de una televisión que emite de aquella manera (sobre todo porque creo que por deber, debería hasta de callarse), el peculiar Pepe López, está en la defensa a ultranza de su alcalde, entre otras razones porque se ha opuesto a Paulino Rivero y a Martín Marrero cada vez que el Gobierno le precinta su canal (Mi Tierra). El hombre orquesta de esta cadena sabe cómo vender los hechos, envolverlos en papel celofán y llamar de todo a quienes no están alineados con el oficialismo que impone Marcos Brito.

No obstante, me alegro de que Maresía y quienes desde fuera también apoyan su lucha sigan armando jarana y despertando conciencias. Al menos quedará en el cargo de las conciencias municipales el atentado arquitectónico, paisajístico e histórico que van a perpetrar con el derribo del muro de San Telmo.

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