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HISTORIAS DE UN ERASMUS. Quitarle al que menos tiene. Por Antonio Herrero Álvarez

Hace una semana saltaba a los medios la noticia de que el Ministerio de Educación y Ciencia, iba a eliminar la subvención complementaria  a la beca Erasmus a todos aquellos estudiantes que no hubiesen sido becarios del ministerio el año anterior.

Esta información me ha cogido, y como a mí, a cerca de 44.000 estudiantes españoles en nuestros respectivos destinos.

En primer lugar, la beca es precisamente una ayuda para poder ir a estudiar fuera, pero no se engañen, la cuantía que nos da el Ministerio de Educación, en el mejor de los casos cubre el alquiler, que por ejemplo en una ciudad como Florencia donde yo vivo ronda los 400 euros.

Aparte de la beca del Ministerio de Educación, los Erasmus españoles contamos con la beca de la Comisión Europea que en la actualidad son 115 euros mensuales, aunque la nueva normativa comunitaria indica que será menor ya que cambiará el modo de distribuir el dinero. En vez de hacerlo entre el número total de solicitantes, se hará en base a la población del país, por lo que España puede perder la mitad de sus becados.

Además, estando fuera de España te das cuentas de las enormes diferencias existentes entre las comunidades autónomas. Mis compañeros de piso, Omar y Guillermo, de los que ya les he hablado anteriormente, son estudiantes de derecho de la Universidad de Jaén, y  reciben una media de 482 euros mensuales de los cuales cerca de 300 proceden de la Junta de Andalucía, y que tienen concedidos simplemente por ser eso, Erasmus. Mientras el Gobierno de Canarias aún no ha cerrado la convocatoria de sus becas, y que por cierto, si estas fuera de Canarias y quieres solicitarla telemáticamente,  necesitas un certificado digital que sorprendentemente solo puedes obtener presencialmente.

Conociendo a estudiantes de diferentes países confirmas lo que ya pensabas, España se encuentra a la cola de las becas. En una ciudad como Florencia, las ridículas, pírricas, casi insignificantes ayudas del Ministerio Educación, no dan para nada, como mucho para pagar el alquiler de 4 meses.

Hay que desmitificar eso de que los Erasmus solo vamos de fiesta. La mayoría de los profesores que me dan clase, me han dicho que no harán distinciones entre nativos y extranjeros, es decir, que el esfuerzo es aún mayor para alguien que no controla el idioma. Evidentemente que se sale de fiesta algo que también se hace en España.

Afortunadamente el Ministerio ha sabido rectificar a tiempo y al menos, de momento, los Erasmus seguiremos disfrutando de las becas.

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