FIRMAS Juan Velarde

Marca: La carrera de las decepciones…e incumplimientos. Por Juan Velarde

Decepcionado con el diario Marca. Me gustaría, como amante del deporte escrito y activo, haber podido felicitar a esta empresa periodística por la organización del derbi de la aficiones que tuvo lugar hace unas horas en la capital de España este 10 de noviembre de 2013, pero los hechos vividos por varios participantes que tomamos parte en la competición (en mi caso con el dorsal 8.102), provocan que tenga que mostrarme crítico con Marca por los diversos errores que se han cometido y que, sin duda, responden a la falta de profesionalidad de algunos de los trabajadores que parecían estar trabajando para los ‘de fuera’.

20131110183758-0000000000aaaaaa1111aaaderbi.jpeg

Y me explico con esto de los ‘de fuera’. Marca, como cualquier otra carrera que se precie, cobra una cantidad no demasiado elevada, 10 euros, no por participar en ella, sino para hacer uso y disfrute de una serie de servicios tales como el guardarropa, la bolsa del corredor y el avituallamiento a mitad de la carrera. Quien quiera participar sin haber cumplimentado la inscripción previa puede salir como el resto, pero sin derecho a ninguno de esos servicios…o al menos eso pensábamos. Pero no, la torpeza de la organización comenzó desde bien temprano (mucho más si cabe que a la hora que se daba el pistoletazo de salida desde el estadio Santiago Bernabéu).

Para empezar, el desorden imperó con el servicio de guardarropa, un verdadero caos donde no se controlaba quién y quiénes no estaban apuntados en el derbi de las aficiones. Bastantes personas que no tenían dorsal pudieron colocar su mochila en las furgonetas que luego arribarían a los aledaños del Vicente Calderón. Bastantes de los que teníamos dorsal vimos como, de manera bastante maleducada, nos dijeron que ya no había más pulseras para poder colocar a nuestras mochilas y que teníamos dos alternativas, correr con ellas (que es lo que en mi caso y en el de otros hice) o bien depositarlas en un camión, pero bajo nuestra responsabilidad, que ellos no se hacían cargo de lo que allí dejásemos.

Luego, durante la carrera, y pasada la Cibeles, para poder avituallarse con la siempre milagrosa agua, nuevo problema, casi nos quedamos sin botellas porque aquello había sido arrasado y doy fe de que delante de mí iban corredores sin chip y sin dorsal que cogieron agua. Llámenme insensible, pero cuando salgo a correr por mi cuenta y riesgo, nadie sale a mi paso para ofrecer líquido alguno, me tengo que buscar la vida. Pero aquí la organización tampoco creyó necesario velar por los intereses de quienes habíamos pagado diez euros.

El remate, en línea de meta, allí daba igual si tenías o no chip. Eso era secundario, le dieron bolsa del corredor hasta al apuntador. De hecho, en la fila en la que me encontraba, había sacos con cientos de bolsas y nadie que controlara quiénes cogían y cuántas cogían. Un verdadero caos, aunque anecdótico con la que pasaron los que se arriesgaron a dejar las bolsas en el camión. ¿Han visto ustedes alguna vez por televisión esas escenas de reparto de víveres en Liberia? Pues ahí, en comparación con lo que pasó en la carrera de Marca, parecían monjas dando ordenadamente las bolsas. Aquí, sin poder reconocer cuál era la mochila de cada quien, ya que iban todas metidas en esas grandes bolsas plásticas de basura, las tiraban literalmente al suelo y ya se pueden imaginar cuál era la reacción de los propietarios…inenarrable.

Protestas y reclamaciones hubo al finalizar la prueba. Hasta un chico argelino con muy poco dominio del español, trataba de hacerle entender a los organizadores que quería que le devolvieran su dinero. En un inglés correcto gritaba a los cuatro vientos: “I want my money back” (“Quiero que me devuelvan mi dinero”). Lógico y normal. Yo tampoco hubiese pagado diez euros sólo para verme en una clasificación oficial. Si Marca va a actuar así en las siguientes carreras, desde luego que no cuenten con mi aportación. Moralmente, me siento estafado.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario