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Patricia, la señorita que será Miss Universo. Por Ramón Alemán

Es de agradecer que los guardianes de nuestra lengua se tomen la molestia de darles forma española a determinadas palabras que provienen de otros idiomas y para las que es difícil encontrar una sustituta. Por ejemplo, las voces ‘fútbol’ y ‘futbol’ (del inglés ‘football’) han tenido tanto éxito como el deporte al que se refieren, y son muy pocas las personas que dicen ‘balompié’. Sin embargo, otros intentos han corrido peor suerte: la Real Academia Española propone emplear la grafía ‘mis’ en lugar de la inglesa ‘miss’ para nombrar a las vencedoras de concursos de belleza. A mí no me cabe ninguna duda de que son muy pocos los que han hecho caso de esta recomendación, de la misma manera que no me cabe la menor duda de que mi paisana Patricia Rodríguez será proclamada mañana Miss Universo en Moscú.

La palabra ‘miss’ es un acortamiento de ‘mistress’, que en inglés quiere decir ‘señorita’. Según el diccionario de la RAE, significa ‘ganadora de un concurso de belleza’ y, efectivamente, ese es el uso que se le da en nuestro idioma. Como vocablo de una lengua extranjera, la Academia lo escribe en cursiva, pero no se queda ahí y en su Diccionario panhispánico de dudas recomienda adaptarlo en la forma ‘mis’ o bien emplear las muy españolas ‘reina’ o ‘señorita’. Como ustedes habrán podido comprobar a lo largo de años de lectura de la prensa, nadie le ha hecho caso a la RAE en este asunto.

¿Por qué? Porque a veces la razón (que en este caso asiste a la Academia) es menos poderosa que los gustos de una gran mayoría. Pero como esto que acabo de decir podría parecer una opinión personal, recurramos una vez más –para no variar– al ortógrafo José Martínez de Sousa, que señala lo siguiente en su Diccionario de usos y dudas del español actual (Ediciones Trea): «No es probable que la recomendación [de escribir ‘mis’] sea seguida por las revistas y periódicos que usan ‘miss’». Y añade esto otro: «Lo mejor sería utilizar ‘señorita’, pero carece de tradición y no es probable que la recomendación sea atendida».

Lo que sí ha tenido éxito es la españolización de la palabra inglesa ‘mister’, que usan de manera habitual deportistas y periodistas para referirse a un entrenador, sobre todo si es de fútbol. En este caso, tal y como recoge el diccionario académico, lo lógico es añadirle una tilde a la primera vocal, único requisito para que la voz sea plenamente española. No obstante, nos aclaran el Panhispánico y la obra de Sousa antes citada que eso de llamar ‘míster’ a Guardiola y a Mourinho (bueno, a esos no, que ya se fueron de España…) está bien en registros coloquiales, pero solo ahí; si queremos ser serios debemos escribir ‘entrenador’, ‘técnico’ o ‘preparador’. También podemos llamar ‘míster’ al ganador de un concurso de belleza.

Volviendo al uso de ‘miss’ –con dos eses y sin cursiva–, es evidente que la tradición tiene en ciertos casos más fuerza que la lógica, como todos hemos podido comprobar durante años en textos de prensa. Lo mismo podrían decir algunos sobre los concursos de belleza, que siguen celebrándose a pesar de la opinión de ciertas voces discrepantes que desean su desaparición por atentar contra no sé muy bien qué principios. En esta ocasión yo no voy a entrar en el debate: lo único que deseo (y estoy seguro de que así será) es que la tinerfeña Patricia Rodríguez –paisana, guapa, trabajadora y simpática– sea proclamada mañana en Moscú Miss Universo.

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