FIRMAS

Que cierren Canal Nou y todas las televisiones públicas. Por Juan García Luján

Eres periodista  acabas de escuchar por la radio que el gobierno valenciano decidió cerrar Canal 9, la radio televisión púbica de esa comunidad. Lo decide Fabra después de que los tribunales declararan ilegal un ERE que había dejado en  la calle a 1.200 trabajadores. De repente te entraron ganas de sumarte a la marea de apoyo a esa televisión pública. Te pones en la piel de 1.200 personas que difícilmente volverán a encontrar empleo en uno de los sectores más castigados en esta crisis. Peroooo…., un momento, antes de proferir tu grito solidario mira este vídeo:

Es la presentadora del programa de debate de Canal Nou. Fue emitido en una campaña electoral, cuando los valencianos tenían una cita con las urnas. No conozco el nombre de esa presentadora. NO sé si estudió o no periodismo. Pero ese mitin político que se pega al principio de un programa que llaman debate ya nos  anuncia lo que puede venir después. Los trabajadores de Canal 9 reaccionaron este miércoles haciendo un informativo diferente al de las últimas décadas. Por primera vez hablaron de la corrupción de los dirigentes del PP de Valencia. Por primera vez acercaron sus micrófonos a organizaciones sociales y estudiantiles de izquierda que hasta ahora no existía. Por primera vez dejaron que alguna gente recordara que cuando fue el accidente del metro de Valencia Canal 9 no estaba en las manifestaciones de los familiares de las víctimas que pedían justicia.

La derecha cierra un medio de comunicación que utilizó al servicio de su propaganda durante más de una década, con personajes como Zaplana y Camps en la presidencia de un gobierno que alimentaba a los golfos de Gürtell. La derecha  cierra “su” televisión, y la izquierda valenciana sale a la calle a apoyar al os trabajadores que no habían despedido. A los trabajadores que no habían sido carne de ERE y que seguían trabajando porque se portaron bien durante muchos años y apenas llevaban unas horas haciendo periodismo, poniendo los micrófonos de una televisión pública a otros sectores diferentes al PP, poniendo los micrófonos a esa izquierda que han ignorado durante años.

Trabajé siete años en la Televisión Pública de Canarias. Me fui cuando vi que el presidente del gobierno nombraba director del Ente a  quien había sido durante décadas su jefe de gabinete (después de haberle impuesto un jefe de informativos al director anterior). Al poco de irme pude ver que el gobierno anunciaba en notas de prensa la ratificación del jefe de informativos  para la tele y nombraba jefa de informativos a alguien que en la siguiente contienda electoral haría de interventora del PP mientras cobraba como jefa de informativos de la radio pública.

Ahora, después de saber que van todos a la calle, algunos trabajadores y trabajadoras de Canal Nou se atreven a contar todo lo que han callado, todas las manipulaciones que han ejecutado. Al ver esta reacción me acordé de un momento de tensión que vivi un mes antes de marcharme de Televisión Canaria. El director quería que yo entrevistara a una vaca sagrada de Coalición Canaria, un alcalde que estaba imputado en un caso de corrupción. El jefe de informativos me pidió que lo entrevistara “pero habla con él como diputado autonómico”, me dijo. El caso es que el alcalde era un gandul que no había hecho nada com diputado autonómico y yo le advertí al jefe de informativos que si lo entrevistaba sacaría el caso de corrupción, no quería que el invitado viniera a pasearse como Pedro por su casa o como Miguel por su playa (de Las Teresitas). Y vaya que le pregunté, y le repregunté. El alcalde-diputado-imputado salió muy enfadado conmigo, me llegó a decir en antena “usted me ha entrevistado como imputado” mientras me señalaba con el dedo. El jefe de informativos me dijo “no era el invitado, el lugar, ni el momento”. Se refería a que había que tratar bien a un pope de Coalición Canaria porque era la tele suya y estábamos a unos meses de las elecciones. Le respondí: “Lo que no era es el periodista que ustedes querían, si querían otra entrevista homenaje se equivocaron de periodista”. Ahí me la jugué para siempre con ese jefe de informativos, pero tenía que hacerlo si quería seguir siendo periodista y no otra cosa.

He visto como los trabajadores de informativos de  la Televisión Canaria sólo han criticado la manipulación informativa cuando la empresa promovía un ERE, después silencio. He visto como en TVE en Canarias hay listas de periodistas que no pueden ir a sus debates porque el ministro de Turismo está dolido con ellos. Lo mismo ocurre en la televisión pública canaria, donde la entrada del psoe al gobierno ha abierto la puerta a algunos marxistas (de los de Groucho: “estos son mis principios, si no les gusta, pues hablo bien de Paulino Rivero”). Algunos nombres estamos en las dos listas.

Conviene recordar que en Canarias los que han pedido el cierre de la Radio Televisión Publica han sido el PP y el PSOE.  Con el PP la televisión canaria llegó a tener los presupuestos más altos cuando quienes tenían que decidir se apellidaban Soria (Luis y José Manuel). Con el PSOE llegamos a escuchar a Gloria Guitierrez  decir que la radio pública canaria era un nido de enchufados y  el actual consejero de Presidencia Hernández Spínola manifestó en una entrevista que le hice en El Correíllo que Willy García no cumple el perfil para ser director de RTVC, por eso el PSOE lo mantiene cuatro años más.

Siempre he defendido la existencia de televisiones públicas. Creo que pueden cumplir un papel interesante en la realización de programas culturales, de debates, de interés social e informativo si se garantiza un modelo que no esté condicionado por los gobiernos de turno, en la línea de la BBC británica. Pero esto no está pasando. Los trabajadores de Canal 9 este miércoles realizaron un informativo donde por fin hablaban de Gürtell, por fin nombraban la golfada del aeropuerto de Castellón, por fin recordaban que en Valencia hubo un accidente de metro que nunca se aclaró del todo… Esta reacción me recordó al informativo que hicieron los trabajadores de Videoreport desde la calle durante su última huelga, un informativo que emitieron por internet y en el que denunciaban la manipulación informativa. Son reacciones excepcionales…y peligrosas. Porque dan ganas de gritar: que cierren todas las televisiones públicas para que por fin, por lo menos el último día, cumplan su papel de servicio público y respeten la libertad de expresión.

@juanglujan

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