FIRMAS Jesús Pedreira Calamita

José Luis Castillo, pianista…y humanista. Por Jesús Pedreira Calamita

Había tenido ocasión de disfrutar de la magia del piano con José Luis Castillo en la entrega del Primer Premio TuSantaCruz a Rosario Álvarez, catedrática de Musicología de la Universidad de La Laguna y Presidenta de la Real Academia Canaria de Bellas Artes. La también académica Laura Vega compuso la obra “Impromptu” para el mencionado acto que fue magistralmente interpretada por el pianista grancanario.

Desde ese día, prometí no perderme ningún recital de José Luis Castillo. Su interpretación me había cautivado, su sensibilidad y perfección artísticas me habían convencido que estaba ante un gran Maestro.

Hace unos días asistí en el Festival de Música Antigua de La Laguna tan bien dirigido por Conrado Álvarez, a una conferencia suya: “Lo sobrenatural y lo fantasmagórico en las mentes creadoras”. Todos los que asistimos a la misma, pensábamos que habría una parte didáctica y otra pianística, pero no fue así. La recreación didáctica ocupó la mayor parte de la intervención.

A través de las mentes de los compositores, José Luis Castillo nos ofreció la visión de los mismos, de sus traumas, de sus sensaciones, de sus preocupaciones y de sus angustias. Las mentes atormentadas muchas veces producen creaciones artísticas maravillosas, y el pensamiento en la muerte y en el más allá aturde, confunde, y penetra en las mentes más creadoras de los Genios sean éstos músicos, escritores, o cualquiera de los grandes figuras de la Humanidad.

Con extractos de obras de Mozart, Schubert, Schumann y Liszt, entre otros, a través de explicaciones claras, precisas y de gran conocimiento, nos percatamos que José Luis Castillo es un excelente pianista –ya lo sabíamos- pero, sobre todo, es un Humanista. Nos trasladó a mundos literarios, cinematográficos, operísticos y gráficos envolvió con una sencillez y, al mismo tiempo, cultura renacentista en una atmósfera que, en, in crescendo, llegó a ocasionar una euforia entre todos los presentes que dio como resultado una ovación que no tenía término después de más de cinco minutos.

El despertar sensible que ocasionó en todos nosotros me hace recordar cuantas veces en la vorágine materialista de la vida cotidiana nos sustraemos de la posibilidad demostradamente fácil, pese a lo que creemos de disfrutar de cualquier manifestación artística, si, como en este caso, una mano nos lleva a ello.

José Luis Castillo, un Humanista.

*Presidente de TuSantaCruz

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