FIRMAS Salvador García

Conferancia política. Por Salvador García Llanos

Hora decisiva esta semana para el socialismo español. La Conferencia Política llega en unos momentos de notable incertidumbre para el partido y para su secretario general que ha venido sufriendo lo indecible a lo largo de los últimos meses, desde fuera y desde dentro. Solo un político de la talla y de la experiencia de Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien el peso de su pertenencia a gobiernos pasados le resulta muy gravoso, podía resistir las tormentas desatadas en distintos frentes mientras él se esmeraba en implantar un modelo o un estilo de hacer oposición que debió ser mejor secundado desde las propias filas.

Pero ahora toca cruzar el Rubicón de una Conferencia Política que se supone ha de marcar un antes y un después en la historia de la organización. Antes, dos piramidales reveses electorales y sus secuelas, con todas sus variables, incluidas las orgánicas, en el marco de un creciente proceso de desafección política, aunque es el PSOE el que parece cargar con los mayores rechazos, solo superados con políticas progresistas e identificables allí donde quedan sus reductos de poder, autonomías e instituciones locales. Después, con un propósito de consolidar un corpus ideológico capaz de sortear los límites acotados de un programa electoral, es decir, rearmar un andamiaje y diseñar un modelo que tenga vocación de perdurabilidad al menos durante una década.
Un, un, un… es decir, todo o bastante indeterminado, más allá del apremio de las elecciones internas o primarias, con sus reglas y derivados. Pero es lo que toca y de ello han de ser conscientes quienes participen en la Conferencia y quienes serán los receptores de sus resoluciones, entre ellos, probablemente, los nuevos integrantes, o sea, los afiliados directos (teóricamente el que no participa en la vida de las agrupaciones de base) y los militantes 2.0, todo sea con tal de ampliar la base social del partido.
Que sean conscientes, desde luego, de la que debe ser una hora histórica. Se trata, hablando de Rubicón, de un paso decisivo arrostrando un riesgo. En unos momentos en que la política precisa de nuevos esquemas, de otras formas de pensar y obrar, sobre todo cuando la ciudadanía no perdona ni los gestos, esta convocatoria debería ser ejemplo futuro de democracia, participación y transparencia. Si no, difícilmente el socialismo volverá a estar en la vanguardia política.

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