FIRMAS Juan Velarde

Ahogados en la mentira. Por Juan Velarde

Ahogados en la mentira. Ese sería el título perfecto para un libro que recogiese con todo lujo de detalles el escabroso suceso que tuvo lugar hace ya casi cuatro años en el Loro Parque con la muerte de un adiestrador de orcas. Hablamos de esa emblemática instalación tinerfeña donde todo el personal parece cumplir a la perfección con un papel de extra en la ‘Ley del Silencio’. Eso sí, quien tenga la tentación de denunciar los hechos o, como es el caso que aquí viene a colación, opinar sobre los mismos, llegan las huestes de Kiessling y te intentan acallar como sea, normalmente por la vía de una demanda en la que te piden daños y perjuicios por atentar contra su honor. Les importa más una columna crítica que el fallecimiento de uno de sus empleados. De traca.

Pues bien, hace algo más de dos años los abogados de Kiessling le presentaban a este periodista e incipiente bloguero una demanda por un artículo en ABC y donde, pásmense ustedes, sólo me limitaba a opinar, a comentar la noticia. Lo que les molestaba eran una serie de aclaraciones o de coletillas que dejaba caer en ese texto, pero nada comparable, digo yo, con la muerte de Alexis Martínez. ¿Les molestaba más que dijese en una columna que habían intentado racanear hasta el último céntimo a la familia de este chico que el fallecimiento de una persona que, dicho sea de paso, era trabajador de su empresa? Pues sí, les molestaba y además aducían que la muerte no se le podía imputar a la orca porque ésta no había atacado al cuidador.

Sin embargo, a Loro Parque y al señor Kiessling se les acabó su coartada. El informe médico forense derivado de la autopsia al cadáver de Alexis Martínez, al que ha tenido acceso ABC, atribuye las características de “violenta” a la muerte del joven adiestrador, de 29 años, a quien las lesiones que le infligió la orca ‘Keto’, una de las cuatro que explota el Loro Parque, le causaron la muerte. Según el análisis, el motivo inmediato del fallecimiento fue un edema agudo pulmonar, mientras que la causa fundamental tuvo que ver con una asfixia mecánica por compresión aplastamiento torácico abdominal con lesión de centros vitales.

El examen no solo revela múltiples fracturas —de toda la parrilla costal anterior, de esternón, costales…— y lesiones —pulmones contundidos con desgarros de la pleura, hígado con rotura-desgarro amplio…—, sino también la mordedura del animal: «Las marcas redondeadas del examen externo son compatibles con las marcas de los dientes de una orca. La morfología puede quedar parcialmente atenuada por el traje de neopreno que lleva el personal durante el trabajo, advierte el informe.

Desde luego, nada que ver con lo que el día 26 de diciembre de 2009, dos después del suceso, el zoológico distribuyera a los medios, una nota en la que, amparándose en los datos preliminares, explicaba que Alexis no presentaba signos de violencia, ni golpes o mordeduras, siendo la falta de oxígeno la que, al parecer, le causó la muerte, descartándose un ataque.

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