FIRMAS Juan Velarde

Diputados a la carrera. Por Juan Velarde

A principios de los años 90 todos nos divertimos con una desopilante película titulada ‘Monjas a la carrera’. Pues bien, dos décadas después el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo ha acogido un remake de esta cinta. La making-off tuvo lugar el pasado 31 de octubre de 2013 y el vídeo que ustedes pueden ver en este post demuestra que sus señorías tienen más agilidad que los protagonistas de aquella comedia británica.
Fuera de bromas, la imagen, la estampa que dejaron ver los parlamentarios en la última sesión plenaria nos remonta, qué duda cabe, a esas escenas del último día de clase cuando los alumnos, después de varios meses de estudio, salían en plena estampida por la puerta del aula dejando al profesor con la boca abierto. La diferencia es que los niños lo hacían sin mayor maldad, pero nuestros diputados, en cambio, deberían de guardar las formas, sobre todo porque si hay privilegiados en este país llamado España son ellos mismos.

Vergonzosa desbandada de diputados en el Congreso para irse de vacaciones

No se trata de negarle los días de descanso a los políticos, Dios me libre de querer atarles a su puesto de trabajo durante 72 horas seguidas. De lo que se trata, por puro respeto y decoro, es que no se deje con la palabra en la boca al presidente del Congreso. Se supone que toda votación es relevante, que se están decidiendo cuestiones de peso para nuestro país, para nuestros ciudadanos y casi estoy convencido de que el otro día, si preguntamos al azar a cualquier parlamentario, seguro que no saben qué es lo que estaban votando antes de salir a lo loco por las escaleras con los trolleys rumbo a las estaciones de tren o al aeropuerto.
Imágenes como éstas, de verdad, contribuyen muy poco a creer en la clase política, no dan pie sus señorías a que la ciudadanía les tenga como gente respetable a día de hoy, sino como verdaderos escaquistas, artistas del método en escatimar esfuerzos e intelecto…salvo cuando hay que ponerse de acuerdo en la negociación de sus elevados salarios y sus más que cuantiosas prebendas.

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