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Alrededor de un 1% de la población muestra un temor excesivo a padecer una enfermedad grave

Elblogoferoz.- Alrededor de un 1% de la población mundial es hipocondríaca. A diferencia de las personas aprensivas, los individuos hipocondríacos presentan una preocupación obsesiva por su salud o por el miedo a padecer una dolencia grave –en la mayoría de las ocasiones inexistente- que se torna en un comportamiento neurótico y automático al demandar continuas atenciones médicas hasta satisfacer su necesidad de información, perjudicando seriamente su actividad cotidiana y su relación con el entorno más próximo.

Desde el servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria (HUNSC), adscrito a la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, se recuerda que entre un 3 y 5 por ciento de las consultas médicas en Atención Primaria tienen que ver con esta patología, puesto que las personas hipocondríacas se consideran pacientes que presentan síntomas orgánicos de alguna enfermedad física, no mental. Si bien la mayoría de los casos son detectados y abordados por los médicos de familia, en ocasiones puntuales, las unidades externas de salud mental pueden atender las situaciones más graves.

Según el Dr. Juan Carlos Berenguer, psiquiatra del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria, “los primeros síntomas de una persona hipocondríaca se evidencian en el inicio de la edad adulta, entre los 20 y los 30 años. Muestra excesiva atención a las funciones corporales normales, a detalles de su fisonomía y a síntomas que atribuye a una enfermedad grave, basándose en pensamientos cortos y automáticos que derivan en ansiedad, preocupación y miedo a morir a causa de una posible enfermedad. Canaliza esta ansiedad extrema buscando información en el médico de atención primaria y si la respuesta recibida no es la esperada, repite consulta, busca nuevos expertos y solicita pruebas diagnósticas hasta saciar su demanda de información, que generalmente no se cumple incluso cuando el médico ha comprobado que no padece ninguna dolencia.”

Este individuo repite pensamientos automáticos basados en suposiciones básicas del tipo ‘yo soy una persona vulnerable a tener enfermedades’, ‘si tengo un síntoma es porque tengo una enfermedad grave’ o ‘los médicos se equivocan’. Todo ello genera una ansiedad que vive de forma muy negativa y se ve incapaz de soportarla.

La actitud de la persona hipocondríaca afecta a la propia familia, quien presionada por la demanda del paciente, tiende a pedir a médicos especialistas otras opiniones y más pruebas para confirmar que no tiene ninguna enfermedad.
¿Cómo actuar ante una persona hipocondríaca? Abordaje integral.

Los psiquiatras recomiendan que ante un paciente hipocondriaco que acude a la consulta médica en Atención Primaria, se realice una completa exploración física con pruebas diagnósticas si así se requiriera para conocer, con objetividad, su estado de salud. Si se confirma que es bueno, el médico debe mostrar empatía hacia el paciente, explicarle el proceso que se ha seguido y “hacerle ver que no es que no se tenga en cuenta su opinión sino que la interpretación que hace de los síntomas no es el adecuado”, recalca el Dr. Berenguer, psiquiatra en el Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria, “así podrá ayudarle a entender que sus preocupaciones tienen un origen psicológico, no físico”.

Desde el servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria se entiende que la mejor manera de abordar de manera profesional a un paciente de estas características es de forma integral entre los especialistas, la familia y el individuo. Por una parte, mediante terapia cognitiva-conductual con la que trabajar falsas creencias asumidas por el paciente; combinadas con medidas que a largo plazo le ayuden a manejar el estrés y en determinados casos, ofrecer tratamiento psicofarmacológico.

No obstante, las personas hipocondríacas tienen tendencia a la cronicidad y repetirán su comportamiento, por lo que el principal objetivo es que su actitud no se intensifique para evitar un deterioro funcional del paciente, “por ello también es necesario trabajar con la familia, que entienda el origen de los temores de este tipo de paciente, sin fundamento orgánico, tras comprobar con el médico que no presenta ninguna enfermedad grave que justifique los síntomas que describe el paciente ni ponga en peligro su vida”.

 

 

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