FIRMAS Juan Velarde

Madrid Arena: un año sin respuestas. Por Juan Velarde

Un año, justamente han pasado 365 días desde que cinco chicas perdiesen la vida en una mortal fiesta de Halloween celebrada en el Madrid Arena, un recinto que quedará para siempre en la memoria colectiva de todos los españoles y, en particular de los madrileños, no sólo por el cruel fallecimiento, sino por el modo en que se gestionó absolutamente todo. Desde la masificación del pabellón deportivo, con cerca del doble de lo permitido, a la permisividad con el botellón, a una dotación policial insuficiente y a un equipo médico que parecía sacado del 13 Rue del Percebe. Brutal es ese testimonio en el que un efectivo del Samur le dice a una amiga de las fallecidas que tenía que cargar con ella una distancia cercana al kilómetro.

Pues bien, después de lo sucedido en esa madrugada del 31 de octubre al 1 de noviembre de 2012, llegamos a horas vista de una nueva noche de Halloween y aún no se han depurado responsabilidades penales por este tema ni se han visto indemnizaciones. Eso sí, las familias recordarán que hace un año vieron salir a sus hijas para no volver a tener noticias de ellas nunca más, sólo una fría llamada de los servicios de emergencia para comunicarles la triste noticia. Pero ¿Y Flores, y Villanueva, y Ana Botella? Nada, el empresario, tirando balones fuera, el ex concejal, missing y la alcaldesa capitalina seguro que no derrocha más lágrimas que las que pudo derramar tras el KO olímpico en Buenos Aires. ¡Pero si cuando vino a Madrid desde Portugal para hacer el paripé no estuvo ni 24 horas y se volvió a su refugio luso para no dejar sólo a su esposo!

Luego dicen que exageramos cuando se dice de manera palmaria que la justicia no es igual para todos. Pues claro que no lo es. A un raterillo de Ventilla, por mangar en un comercio, le pueden meter un puro tremendo y además sobre la marcha. Aquí, con lo del Madrid Arena, pese a demostrarse la cadena de errores, de negligencias varias, resulta que aún está todo pendiente de juicio, de recopilar pruebas. Es, cuando menos, demencial.

Es verdad que alguien puede argumentar que la señora alcaldesa no estaba ni despachando las localidades ni puede estar en la cabeza de un empresario, el señor Flores, que hizo dejación absoluta de sus responsabilidades. Pero a fin de cuentas el Ayuntamiento es el responsable último y eso de prescindir del señor Villanueva es una capa de maquillaje insuficiente, que no cuela, a fin de cuentas. Lo preocupante es que no aprendemos y hace una semana pudimos haber tenido una desgracia similar en Córdoba exactamente por lo mismo, sobrepasar el aforo sin que nadie lo impidiese. ¿Cuántos hechos de este tipo tendremos que sufrir en nuestras carnes para aprender de una vez por todas? Y, lo fundamental, ¿cuándo se pagarán las responsabilidades civiles y penales por el caso Madrid Arena? Estamos esperando y el tiempo transcurre inexorablemente.

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