FIRMAS

Cosas que ya se pueden contar 3: sobre aquel documento de 1983 que revisaba lo hecho desde 1979, comienzo de la Democracia. Por Dulce Xerach

Aquel documento, tras la carta de Manuel Hermoso continuaba con un resumen de una gestión.

DE DONDE VENIMOS

«Santa Cruz, un lugar para la vida de 200.000 personas. Una capital a la que llegó nuestra corporación en 1979, en una época de cambio, con ilusiones, ideas y proyectos que a lo largo de cuatro años de trabajo se han visto, en su mayor parte, consolidados. Y si nuestro objetivo último era conseguir una ciudad mejor para todos, una ciudad «para vivir», honradamente, cuando finaliza nuestro periodo de mandato, debemos confesar que nos sentimos contentos, que, con todos nuestros errores, lo hemos conseguido.

Nuestro equipo, en esta reflexión sobre cuatro años de trabajo pasado y de cuatro años de esperanza futura -si usted nos otorga su confianza- se resiste a realizar un testamento. Las herencias son legado de los muertos. En tal sentido, los hombres que hemos trabajado por Santa Cruz desde 1979 no estamos ni mucho menos, desesperanzados o vacíos. El cumplimiento de nuestro programa, de nuestras ideas, que ustedes creyeron las mejores, nos llena de fuerzas y confiere contenido al nuevo compromiso que hoy formulamos ante ustedes. El compromiso de acabar lo que hemos comenzado. La promesa de acometer nuevas obras y proyectos siempre detrás de ese posible sueño: una Santa Cruz para vivir, una ciudad de todos, una capital cada día mejor, cada día más importante.

Pero no debemos ser ingratos con el pasado y el trabajo de otros hombres. Santa Cruz ha tenido, a lo largo de su historia, grandes edites que han formado esta ciudad todavía grata, en términos comparativos con otras de España. La ciudad ha caminado junto a nombres como García Sanabria, quien, desde el Ayuntamiento de otro Santa Cruz, planificó y realizó gran parte de la ciudad en la que vivimos hoy;  ha caminado junto a muchos otros, hijos ilustres de una capital marina, que solucionaron problemas tan importantes como la Playa de las Teresitas, la renovación de toda la infraestructura del Santa Cruz clásico o la ejecución de los primeros «planes de barrios», soluciones perentorias para las necesidades de agua, luz o vías de comunicación de algunas zonas marginales de población.»

*¿A que resulta extraño el lenguaje? Continuará.

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