FIRMAS

¿Y Iris? Por Ramón Alemán

¿Les llama la atención esa i griega en el título que acaban de leer? Tal vez algunos pensarán que lo correcto es ‘¿E Iris?’, ya que la conjunción ‘y’ se convierte en ‘e’ cuando precede a una palabra que empieza por el sonido /i/, como es este caso. Pero la lengua te da sorpresas –como la vida en la canción de Rubén Blades– y hoy vamos a hablar de una de ellas. Este artículo se lo quiero dedicar a Iris, una niña encantadora y muy inteligente que, a sus 13 años, se está tomando la molestia de leer el libro Lavadora de textos y, según me ha dicho, le parece entretenido.

Igual que sucede en los contratos con bancos y compañías telefónicas, el idioma español funciona con acuerdos que contienen letra pequeña, esa que nadie lee, y ahí nos encontramos con cláusulas que nos resultan sorprendentes, pero no por ello injustificadas. En ese contrato que los hispanohablantes firmamos con el genio de nuestra lengua tenemos un punto que dice que la conjunción copulativa ‘y’ «toma la forma ‘e’ ante palabras que empiezan por el sonido /i/», señala el Diccionario panhispánico de dudas, de la Real Academia Española. Por eso decimos ‘Juan es alto e inteligente’ y ‘El oso se pasó el invierno durmiendo e hibernando’.

Pero como toda regla tiene su excepción, en este caso nos tropezamos no con una, sino con dos, al leer la letra pequeña del contrato. La primera es la siguiente: no se hace esta sustitución cuando el sonido /i/ forma un diptongo con otra vocal: ‘Ese escultor trabaja con bronce y hierro’ (y no ‘Ese escultor trabaja con bronce e hierro’). Y la segunda establece que no se cambia la ‘y’ por ‘e’ cuando la conjunción «se hace tónica y adquiere un valor adverbial en oraciones interrogativas», añade el Panhispánico. Por ejemplo, ‘¿Ya llegaron todos? ¿Y Iris?’. El maestro José Martínez de Sousa dice, en su Ortografía y ortotipografía del español actual (Ediciones Trea), que esa regla también se sigue cuando el valor adverbial es exclamativo: ‘Ya dieron los resultados del concurso de dibujo. ¡Y Iris quedó la primera!’.

El Diccionario de uso del español (Gredos), de María Moliner, señala sobre esta segunda excepción que «si el choque de íes le resulta incómodo al que habla, deberá buscar otro giro». Por ejemplo, si no queremos escribir ‘¿Y Iris dónde está?’, podemos sustituirlo por ‘¿Y dónde está Iris?’. El María Moliner añade que «tampoco suele sustituirse» la ‘y’ por ‘e’ delante de un nombre propio, aunque la conjunción no adquiera el valor adverbial del que hablábamos antes. Así, no sería ningún disparate escribir cosas como esta: ‘Adriana y Iris ya llegaron’. Sin embargo, el diccionario citado es el único de los que he consultado que hace esta observación; no sé qué opinarán ustedes…

Por último, y a cuenta del nombre que su madre le puso a mi amiga Iris, ¿sabían que todas las acepciones del sustantivo común ‘iris’ tienen connotaciones estupendas? Según el diccionario de la RAE, esta breve voz se puede relacionar con un ópalo de bellísimos colores, con la persona que logra apaciguar graves discordias, con un acontecimiento que influye para la terminación de algún disturbio, con el color de los ojos y, cómo no, con el arco iris. ¿Y sabían que la forma ‘arcoíris’ –en una sola palabra y con tilde– es correcta? Iris sí lo sabe.

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