FIRMAS Juan Velarde

El tsunami de la ‘Maresía’ ahogará a Marcos Brito. Por Juan Velarde

San Telmo no se toca. Los vecinos del Puerto de la Cruz y quienes aman con devoción este rincón del norte de Tenerife no están por la labor de la destrucción indiscriminada que pretende llevar a cabo Coalición Canaria (Ayuntamiento y Cabildo parecen estar en perfecta connivencia) en el llamado muro del paseo de San Telmo. La excusa peregrina es que la ciudad no puede seguir de espaldas al mar (cosa curiosa, por ejemplo, que en Santa Cruz de Tenerife eso es lo que sí ha venido pasando, con una urbe que parece haber roto todos sus puentes con el litoral). Si algo distingue al Paseo de San Telmo es, precisamente, su contacto con las olas y un aroma marino que no deja indiferente a nadie.

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Por eso, el colectivo Maresía logró congregar el pasado fin de semana a cientos de personas para oponer su descontento a la idea del consistorio de Marcos Brito (¡cuándo se marchará este hombre, de verdad!) porque detrás del aparente buenismo de “queremos arreglar y adecentar el Puerto de la Cruz para que sea envidia y referencia del turismo internacional”, lo que en realidad anida detrás es un proceloso negociete donde los de siempre se pondrán las botas a costa del sufrido ciudadano y contribuyente. Esto de las obras siempre es un ‘bien-mal’ necesario para forzar una entradita de perras a ese amiguete constructor que lo está pasando realmente mal o al que tiene una partida de mobiliario urbano (banco y papeleras) que no sabe dónde colocar.

Lo que se pretende, a fin de cuentas, es llevarse por delante un muro que lleva ahí desde tiempos inmemoriales para sustituirlo por una barandilla de acero que en nada llamaría la atención (salvo para quien ya tenga apalabrado ese contrato). Pero es que hay más. El propio Gobierno de Canarias tiene catalogado todo el entorno del Puerto de la Cruz como zona de especial interés por su valor histórico, artístico y arquitectónico, lo que implica que no se puede estar jeringando a gusto del politiquillo de turno que ocupe la poltrona. Es como si quisieran poner un rótulo luminoso en plena cúpula de la catedral de Florencia, ¿verdad que no se puede? Pues con esto, tres cuartas partes de lo mismo.

Lo que sucede es que los políticos se han acostumbrado a hacer de su capa un sayo y encima creen que el poder es ‘ad eternum’. Marcos Brito bien podría ocupar un papel de extra como emperador romano, pero no por sus dotes de buen mandatario, precisamente, sino porque lleva tanto tiempo en el cargo que su principal objetivo es cargarse la vida del Puerto de la Cruz, al igual que esos altos cargos de la antigüedad hicieron con Roma, cargarse todo un imperio por satisfacer y alimentar su ego. No obstante, bien haría el hombre fuerte de los coalicioneros portuenses en protegerse a buen recaudo, no vaya a ser que el tsunami de la ‘Maresía’ popular se lo lleve por delante (democráticamente hablando, of course).

1 Comentario

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  • Es bochornosa la actitud del cacique Brito en cada cosa que hace ya va siendo hora que se jubile porque esta hundiendo el Puerto de la Cruz!!