FIRMAS Salvador García

Como ayer, simplemente. Por Salvador García Llanos

“Como ayer, simplemente”, ese fue el título de la crónica publicada en Diario de Avisos (19 de septiembre 1982) sobre la actuación del Dúo Dinámico (Ramón Arcusa y Manuel de la Calva), ofrecida en la desaparecida sala ‘Andrómeda’ (Isla del Lago) dentro de la programación de las Galas OTA, una iniciativa del que entonces era uno de los principales operadores turísticos españoles, ‘Club de Vacaciones’. La organización nos encargó la presentación de aquella actuación. Recordamos perfectamente que dos horas antes sonó un timbre de alarma: venían en vuelos distintos, uno de Madrid y otro de Málaga. Y este traía retraso. Ramón Hombre y Carlos Martín, ejecutivos del citado operador, trataban de tranquilizar a Paulino Izquierdo, director de la sala. Hasta que aparecieron juntos poco antes de la hora señalada para la actuación.

“Y es cuestión de plantearse -se decía en la crónica- el porqué del éxito que aún saborean Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, compositores y productores, al margen de estas galas veraniegas que siguen haciendo desde hace tres años, cuando en Zafra (Badajoz) reaparecieron en olor de multitud. Llegaron a afirmar que todo esto resultaba tan bonito que preferían saber retirarse a tiempo. Pero la realidad, muchachos (de nada), es que el público se les entrega, que pide “Perdóname”, “Balada gitana” y “Quisiera ser”. Y ustedes se cambian en pleno ‘show’ para enfundarse aquellos ‘pullovers’ de pico que hicieron furor y moda. “Como ayer”, claro. Y esa pareja que nunca es noticia (“porque nos llevamos estupendamente”, confesaría Ramón), inundó ‘Andrómeda’ de recuerdos, de sencillos y gratos recuerdos porque frustraciones y prohibiciones encontraban un desahogo en estas canciones. Fue otra “Escala en Tenerife”.
Estos recuerdos recobran vigencia tal día como hoy que el Dúo Dinámico pone punto final, en el Palau de la Música de Valencia, a la gira conmemorativa de su 50 aniversario artístico, de medio siglo sobre los escenarios.
No fue aquella su única actuación en la ciudad y en la isla. Algún testimonio verbal apunta el desaparecido teatro ‘Topham’ como otro marco de su poder de convocatoria a principios de los sesenta, cuando intentaban abrirse paso, romper moldes y acercar la música española a las corrientes que procedían del extranjero.
Y luego está el célebre rodaje de “Escala en Tenerife”, título de una película dirigida por Leon Klimosvky en 1964. Manolo y Ramón protagonistas. También aparecen José María Caffarel, Ethel Rojo y José Miguel Ariza. A la salida del colegio, por las tardes, acudíamos a la plaza Reyes Católicos y la avenida de Colón, alrededores del hotel ‘Las Vegas’, donde se rodaban los exteriores. Algunos profesionales del establecimiento, como el conserje Carlos Hosp, tuvieron su papel de figurantes.
La historia era bien sencilla (no podía pedirse mucho más al cine de la época): el dúo ganaba fama y emprendió un viaje a Brasil para realizar una gira pero antes, el barco en el que viajan, ha de hacer una escala en Canarias. Una vez en Tenerife, una millonaria les hará perder el barco a propósito con el fin de que actúen en una fiesta benéfica que ella misma patrocina.
El Dúo Dinámico, tras su reaparición en los escenarios, fieles a su estilo, que seguía gustando, volvió a la isla en julio de 1981 para inaugurar la edición de las Galas OTA de aquel año, en plena celebración de las portuenses Fiestas de Julio. Tras la ya comentada actuación en septiembre de 1982, aún se recuerda su paso, en julio de 1984, por la desaparecida discoteca ‘El Coto’, en el hotel ‘Botánico”. El periódico El Día, en su edición del 7 de julio, tituló: “El Dúo Dinámico volvió a fascinar a sus incondicionales de siempre”. Y en Diario de Avisos de la misma fecha -poco antes del nombramiento de Paco Afonso como gobernador civil-, podía leerse: “Dúo Dinámico, crónica del rayo que no cesa”
Han cumplido cincuenta años en los escenarios, ganándose el respeto y el afecto de públicos de toda condición social hasta lograr que sean memorizadas canciones que desde hace algún tiempo -medio siglo, ni más ni menos- resultan de obligada cita y audición.
     “Como ayer, simplemente”.

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