FIRMAS

Cosas de la Sociología. Por María del Pino Fuentes de Armas

Quién le iba a decir a Voltaire, Montesquieu, y otros tantos escritores y pensadores que se interesaron por analizar las instituciones sociales y políticas europeas, dando origen al estudio de las causas del cambio social, ¿quién les iba a decir?, insisto, que de la corriente conservadora, – interesada en saber las razones de los cambios y estabilidad existentes en la sociedad-, se llegase a los derroteros actuales, en la que alumnos de la ULL, estudiosos de esta ciencia están siendo objeto de una dura amonestación social.

La sociología, al ser una ciencia dedicada al estudio de las relaciones sociales del ser humano, – siendo ésta de carácter heterogéneo-, ha producido diversas corrientes dentro de su mismo quehacer, algunas de ellas opuestas, dando lugar mediante la confrontación de conocimientos al cuerpo teórico de esta disciplina. Esta ciencia utiliza múltiples técnicas de investigación interdisciplinarias para analizar e interpretar desde diversas perspectivas teóricas, las causas, significados e influencias culturales que motivan la aparición de diversas tendencias de comportamiento en el ser humano – especialmente cuando se encuentra en convivencia social y dentro de un hábitat o «espacio-temporal»-. Esta síntesis de la Sociología, servirá para que muchas personas sepan realmente para qué se necesitan los sociólogos y los aspirantes a serlo, en otras palabras, aquellos que analizan y estudian de una manera científica las conductas de los individuos sociales.

A los alumnos de Sociología de la ULL que, por una actividad lúdica, están siendo atacados en las redes sociales y medios de comunicación, con una visceralidad fuera de toda duda, abundancia de descalificativos, soez vocabulario, dejando en entredicho su honorabilidad, cuestionando la ciencia de la sociología, a sus docentes y hasta la propia universidad, realmente les faltan argumentos y datos con los que analizar el flaco favor que se les está haciendo. Lo que en un principio parecía ser una broma de mal gusto, ha dado lugar al desánimo e impotencia de unos estudiantes que sin tener horizontes en el mundo laboral, continúan con su vocación de ser sociólogos, viéndose ahora apaleados por una infamia que está rayando el ensañamiento.

Nadie se ha interesado por saber qué ocurrió, por contrastar los hechos, por ello me permito resumirlos en estas líneas. Convocatoria por parte del alumnado para hacer una chuletada en la Mesa Mota. Recogida de dinero, compras pertinentes, madrugón para reservar las mesas con cartel incluido. Día de fiesta, con tragos y sin ellos –no todos beben-, comida abundante, música y risas. En el mismo espacio otro grupo universitario, familias… unos se van primero, los últimos recogen lo que se ha quedado atrás, el organizador lo había hecho bien, nada hacía presagiar el desatino posterior. No se sabe quiénes, con mala baba, reúnen en una mesa – no se demuestra que es la de sociología- todo lo que encontraron por los alrededores, incluido un cartel de la basura. Cuelgan las fotos en las redes sociales y se crea una corriente de opinión negativa. Los chicos asombrados comprueban que no coinciden las marcas de refrescos, el color de las bolsas de basura, hay una nevera que no les pertenece. Impotencia. Surge la queja de la Federación de Asoc. de Vecinos Aguere que se encontró los restos y el cartel de referencia, – un penoso espectáculo, un atentado medioambiental, una falta de respeto y un desconocimiento de las normas de educación en la convivencia-. Esto se filtra a los medios de comunicación.

El resultado no se ha hecho esperar, a la burla y el escarnio público, se suma un comunicado del Rectorado en su página oficial, reprobando el comportamiento de los alumnos y pidiendo disculpas al colectivo vecinal. Inadecuado proceder el del Rectorado que, sin contrastar la veracidad de los hechos, se apresura a lavar su imagen y no presta apoyo moral a sus alumnos. Lamentable la falta de solidaridad de los universitarios con sus compañeros. Hay cosas que el método científico no explica, y es penoso que la “teoría del conflicto” que identifica los elementos sociales que contribuyen a la desintegración y al cambio, no pueda aplicarse con el rigor científico que merece este comportamiento. Faltan pruebas, sobra mala intención.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario