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¡Esto es Calcuta!, un libro de Ana Briongos. Por Eduardo García Rojas

Se está escribiendo, y muy bien, literatura de viaje en España. Una literatura que no es, afortunadamente, monopolio de hombres sino también de mujeres que, como Ana Briongos, sabe describir sus experiencias como trotamundos con un estilo que va más allá de la falsa mística que rodea al aventurero.

La biografía de su autora es ya de por sí una fabulosa aventura, aventura que ha desgranado en una serie de libros que erizan la piel como ¡Esto es Calcuta! (biblioteca de Grandes Viajeros, Ediciones B), volumen que presentó en la primera edición de Periplo, Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras de Puerto de la Cruz, y libro en el que la escritora huye de la postal y de la guía turística al uso para contar sus sensaciones en torno a esta colosal ciudad del norte de la India.

¡Esto es Calcuta! invita así a un doble viaje. El que emprende Briongos a Calcuta y el que narra, en ocasiones con conmovedora emoción, acerca de los hombres y mujeres que conoció en tierra no tan extraña a raíz de su primer viaje en diciembre de 2002.

Briongos viajó a la ciudad de la alegría ese mes y ese año junto a Andrés, un dibujante que colaboraba en la ya legendaria revista de cómics El Víbora, y cuenta cómo consolidó las relaciones con algunos de los vecinos de la depauperada pero también tonificante ciudad en posteriores viajes. En especial, el que realizó en febrero de 2004.

La lectura de ¡Esto es Calcuta! absorbe porque, como apunté al principio, Ana Briongos no se limita a anotar con frialdad de visitante la belleza y la extrema pobreza de la ciudad y, por extensión, de Bengala occidental, sino que ahonda en las estrechas relaciones que mantuvo con algunos de sus habitantes. Entre otros, Nilufar, una mujer cuya historia tiene ecos de tragedia shakesperiana, así como la de otros hombres y otras mujeres que apenas se mueven de los límites de las calles en la que residen.

He tenido la sensación al leer ¡Esto es Calcuta! de tomarle el pulso a una ciudad que nunca duerme, poblada de castas, confesiones religiosas y notables diferencias sociales. De adentrarme en edificios donde se hacinan familias en zaguanes donde duermen y cocinan; y de compartir las ambiciones de muchos de sus habitantes por estudiar y salir de la miseria a la que parece les ha condenado el destino.

Gracias a ¡Esto es Calcuta! he conocido de primera mano el turismo de la mala conciencia que hace que algunos de los hijos del primer mundo sean capaces de cuidar enfermos pobres en Calcuta pero incapaces, paradójicamente, de practicar la misma tarea en sus países de origen y de aproximarme al trabajo que desempeñan los seguidores de la madre Teresa de Calcuta

¡Esto es Calcuta! es un excelente, emocional y sincero libro de viajes que indaga en el alma de una ciudad, y todo ello sin perder en ningún momento rigor y coherencia en su discurso.

Un libro, en definitiva, que a mi, particularmente, me ha enseñado y mostrado muchas cosas. Entre otras, a entender que la literatura de viaje va más allá de la anodina postal turística, de la guía de viaje. También a desempolvar de mi memoria a Tagore, una voz tan necesaria de escuchar en estos tiempos enfermos, caóticos y revueltos que nos ha tocado vivir.

Saludo, léanlo, desde este lado del ordenador.

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