Hasta siempre Ricardo. Por Efraín Medina

sep 14, 2013 Sin comentarios por

Queridos amigos y amigas.

Mi reflexión de hoy será una de las más emotivas que deseé escribir porque hablar de un amigo, de alguien que ha confiado en ti, de alguien a quien aprecias inmensamente no es fácil. Y no es fácil porque para muchos lectores podría parecerles una ”Oda al adulamiento” y quiero huir de esos tópicos, por lo que me voy a centrar en mi experiencia personal y vital.

La primera vez que conocí a Ricardo Melchior fue por el año 91 o en esas fechas. Tenía el pelo negro y un característico habano y fue en el Cabildo una tarde cuando iba a buscar a Marcos Brito para hablar algún tema de cultura relativo a Candelaria. Fue precisamente él, quien me indicó donde lo podía conseguir.

Creo recordar que después coincidimos en algún encuentro del partido. Y esporádicamente en reuniones casi todas políticas. Otra vez, en una campaña electoral en Candelaria, en el monte de los Brezos me impresionó ver a Ricardo como se ”remangaba” y se ponía a servir platos porque era tanta la gente que no dábamos abasto a servir la comida. Otro recuerdo.

Después ya coincidimos en la campaña electoral del 95 y posteriormente del 99. Yo en el año 1.999 me presentaba en las listas de Coalición Canaria de Candelaria y de repente oí una voz que decía EFRAIN MEDINA. Era Ricardo, y, en aquel entonces, me sorprendió que supiese mi nombre.

Ya cuando me tocó desempeñar funciones en el Gobierno de Canarias, Ricardo estableció una comunicación conmigo, sobre todo, cuando la tragedia de Vargas y con temas importantes de cooperación con África, y yo con él. Muchas veces lo llamé para solicitarle su intervención en casos sangrantes y siempre recibí soluciones.

De esa época también me viene a la mente la invitación que hicieron las autoridades de la Ciudad de Sao Paulo en el aniversario de esta populosa metrópoli y el homenaje al Beato José de Anchieta. Recuerdo que habían unos alemanes sentados al lado nuestro en el lobby del hotel y de repente Ricardo empezó a hablar con ellos en alemán. Mis ojos eran como platos porque desconocía que Ricardo hablara alemán perfecto.

Tuvimos que ”meterle prisa” porque ya salía el autobús que nos llevaba al homenaje a nuestro beato.

¿Pero tú hablas alemán Ricardo?

Fue mi ingenua pregunta a lo que él me contestó con un Ja!, que yo supongo que significaría ”sí” en alemán.

Ricardo siempre me sorprendió y todos los días he aprendido algo nuevo, tanto en lo personal como en sus intervenciones.

Cuando quiso que le acompañara a las listas del Cabildo en el año 2007 recuerdo que me llamó y me dijo que quería hablar conmigo. Me preguntó que si yo madrugaba.

Mi respuesta fue ”depende a lo que tú llames madrugar”.

Pues nada, nos vemos a las siete menos cuarto. Cuando colgué llamé a la querida y recordada Mariluz para preguntarle que si Ricardo me quería ver a las siete menos cuarto de la mañana o de la tarde.

Mariluz se rió de lo lindo y me dice: Ay Efraín: tú no lo conoces!!!!!

Es a las siete menos cuarto de la mañana.

¡Cuántas complicidades con Mariluz! Ahora que Ricardo se va, yo no puedo dejar de acordarme de Mariluz, porque su voz siempre era la antesala de una llamada de Ricardo.

Ricardo me enseñó a ser constante, a finalizar todo lo que se iniciaba, a no decir jamás que ese tema ”no era de mi competencia”, a tardar lo menos posible en atender a las personas, a estar encima de los proyectos, a hacer equipo, a tratar con respeto a todos y cada uno de los funcionarios del Cabildo, a madrugar, a tener siempre presente que la institución está por encima de todas las cosas, a ser leal, desprendido.

Evidentemente, como todos los que trabajamos en lo público, unos están más a favor y otros no de la gestión de cualquier político. Lo que sí puedo decir es que su entrega por la isla de Tenerife ha sido total y a veces hasta obsesiva.

También recuerdo los viajes de los canarios longevos que venían en aquel programa llamado ”Chicharros mensajeros”. Tinerfeños que nunca habían vuelto a su tierra después de muchas décadas. Ricardo los atendía personalmente y podía estar horas y horas conociendo la historia de cada uno y emocionarse con todas ellas. Lo viví varios años.

Aunque Ricardo se va, para mí siempre se queda porque sus enseñanzas me han ayudado a ser mejor persona. Ahora tendrá más tiempo para los suyos, para su casa, su jaula cargada de pájaros, su perro, sus árboles, su tranquilidad.

Ahora tendrá que recuperar el tiempo que ha perdido y que no ha podido darle a su familia. Ahora tendrá más tiempo de estar con su madre. Ricardo habla de su madre y enseguida se le “aguan” los ojos. Ahora tendrá más tiempo para su tiempo.

Y tienes que sacar tiempo para ”freír” unas “papas bonitas” con huevos fritos por encima, que cuando me invitaste, después de una procesión del Cristo de La Laguna no pude ir.

Yo llevo un “frangollo” que me haga mi madre y hablaremos de gente que te quiere aquí y fuera de aquí.

Hasta siempre Ricardo. Gracias por tu paciencia conmigo, por darme la oportunidad de aprender a ser mejor persona.

Un abrazo.

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