FIRMAS Juan Velarde

Sergi Arola: un conejillo de indias. Por Juan Velarde

¿Es Sergi Arola una víctima de la torpeza del ministerio de Hacienda? Cuando menos, desde luego, y nunca mejor dicho, han convertido al prestigioso cocinero en el conejillo de indias para que un Montoro tocado (y casi hundido) por el affaire del DNI de la Infanta Cristina, trate de sacar pecho y convierta a los funcionarios de la Agencia Tributaria en Los Intocables de Elliot Ness.

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Cual si fuesen los mismos detectives en las calles de Chicago, años 30, entraron estos funcionarios de Hacienda en el restaurante del afamado cocinero y, aparte de precintarlo todo, sólo les faltó liarse a tiros y tirar todo el alcohol que hubiese en el local. Si alguien tiene mil maneras de entrar en una casa, los hombres de Montoro eligieron la peor, como si fuesen a desalojar a gangsters cuando, en realidad, lo que había en el restaurante eran unos pacíficos comensales que se quedaron de piedra cuando presenciaron tan chusca escena.

¿Debe dinero Arola y tiene que pagarlo? Sí, claro que sí, de eso no le cabe duda a nadie, empezando por el propio chef, que reconoce que su restaurante madrileño Gastro tiene una serie de deudas contraídas con el erario público y debe abonarles a la mayor rapidez posible. Pero también es desmedido lo que hizo la Agencia Tributaria. No se puede entrar como un elefante en una cacharrería y montar tamaño espectáculo. ¿Era acaso preciso dejar en evidencia al cocinero? ¿O es que tal vez Arola es más fácil de abordar que, por ejemplo, un Iñaki Urdangarín o su señora esposa, la Infanta Doña Cristina? ¿O acaso tampoco hay redaños para acceder por la fuerza al despacho de Florentino Pérez en el Santiago Bernabéu o en el de Sandro Rosell en el Nou Camp? Los clubes de fútbol deben mucha pasta a Hacienda y no parece que le corra tanta prisa a Montoro.

Arola, repito, quiere pagar lo que adeuda, pero también reconoce que no puede afrontar ahora mismo lo que se le pide y si encima le paralizan el negocio, más complejidades va a hallar para poder solventar el pago que le reclaman desde la Agencia Tributaria. Si se hubiese actuado con tal contundencia con todo el mundo, entendería y comprendería mejor lo que le ha pasado al cocinero, pero cuando se ven estas dobles, triples y hasta cuádruples varas de medir…pues, sencillamente, no lo entiendo y me cabrea soberanamente, entre otras razones porque este excelente chef ha demostrado sobradamente que está al servicio de lo que se le pida, como hasta cocinar gratis en un acto promocional para los Juegos Olímpicos de Madrid o, por ejemplo, ser imagen de la marca España (hasta en esto el Gobierno es capaz de tirarse piedras contra su propio tejado).

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