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Orotava Valley. Parte I. Por Momo Marrero

Hace unos meses llegó a mi poder un post que me llamó poderosamente la atención. Su autor, un estudiante de primer grado de Turismo de la EUT Iriarte de nombre Jorge M., analizaba bajo el título El turismo, una herramienta social esta actividad económica desde una óptica singular: el turismo como reconocimiento social. Me pareció interesante ese punto de vista. En posteriores ocasiones he tenido la oportunidad de conversar con él y con sus compañeros sobre diversos temas, entre los que destaco algunos que considero imprescindibles para la formación en este campo: Big Data, Revenue Management, RevPAR, CRM, Marketing…

Me ha llamado poderosamente la atención su opinión en lo que concierne a determinados aspectos de la actualidad turística y su singular forma de entenderla. Junto a un compañero de curso, llamado Jorge B., me plantearon su intención de embarcarse en un proyecto que relacionaba turismo y cultura, del cual previamente les advertí de que estaría abocado al fracaso (¡qué ingenuos!, pensé).

Confieso que les puse algunas trabas para ver su reacción y vivieran la dura realidad de un sector anquilosado y falto de ideas renovadoras. Cuanto mayor era mi barrera, mayor era su salto (¡bendita ingenuidad!, volví a pensar). Me solicitaron que les facilitara alguna entrevista, que les proporcionase datos, informes…, los cuales engulleron con una inusitada voracidad. Realizaron múltiples visitas de las cuales extrajeron la información precisa, que les permitió armar un proyecto sólido y bien argumentado.

Mi curiosidad hacia ellos creció. En los siguientes meses me informé mejor del nivel académico de los alumnos de ese centro, conocimiento en idiomas (la gran rémora del sector y de la formación en general, bajo mi punto de vista) y su procedencia. Sus lugares de origen son tan dispares como Canadá, Ucrania, Cuba… Según los datos que he podido obtener, estos alumnos vienen de 26 países y estos constituyen el 24% del total de estudiantes de la EUT Iriarte.

Me resultó curioso que personas de sitios tan dispares desearan venir a Tenerife a formarse. ¿Y si resulta que podemos vender algo más que sol y playa? ¿Y si uno de nuestros mayores activos fuera nuestro know how? ¿Y si este lo convirtiéramos en una fuente de riqueza?

Continuará…

Nota: el autor del post del que hablo es Jorge Marrero Ávila, mi hijo.

* Momo Marrero es director de Wanda & Machín Asociados

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