FIRMAS

Barcos con historia (IV). Por José Manuel Ledesma

La Central Térmica Flotante Nuestra Señora de La Luz, que estuvo atracada junto a la Farola y La Marquesina, entre los años 1962-1972, se encargaba de ofrecer el 30% del total energético que necesitaba la isla de Tenerife.

El barco había sido un destructor de escolta americano, de propulsión eléctrica, de 76,27 metros de eslora y 11 metros de manga.
En 1953, fue comprado por la Empresa Nacional de Electricidad para que el Instituto Nacional de Industria lo convirtiera en Central Térmica Flotante con una potencia total de 9.000 KW.

Con una plantilla de 61 personas, incluidas las de mantenimiento, El barco poseía:
2 calderas de vapor de fuel-oil, con 27.180 Kg./hora de capacidad.
2 turboalternadores de 4600 KW de potencia máxima de turbina, refrigerados por aire y agua.
Condensadores con 25.000 Kg./hora de capacidad.
Evaporador de 1580 litros/hora de capacidad.

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El equipo eléctrico, de a bordo, formado por un transformador de 2,8/5,5 KW, así como otro transformador de servicios auxiliares, procuraban el perfecto funcionamiento de las instalaciones de alumbrado y fuerza, con cuadro de mando y celdas de alta tensión; interruptores automáticos de los alternadores. El parque de transformación, situado en tierra, constaba de un transformador de 11.500 K.V.A. de potencia; interruptores de 60 KV y de 5,5 KV.

Para almacenar el combustible disponía de 7 tanques de fuel-oil, con un total de 334.800 litros, y dos tanques medidores, uno para cada caldera, con una capacidad de 74.400 litros.

El agua destilada la recogía en 9 tanques con un total de 115.000 litros; mientras que el agua para la refrigeración utilizaba la procedente del mar.

Además disponía de servicios generales, tales como despacho del Jefe; sala de visitas, laboratorios químicos; aseos y vestuario del personal; taller mecánico y almacenes.

La extinción de incendios la obtenía utilizando agua del mar y anhídrido carbónico.

 

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